Cedro explicó que las actas labradas pasan al Juzgado de Faltas donde se harán las notificaciones de rigor. En el caso de quienes no usaron barbijo en la calle tienen la posibilidad, por única vez, de compensar la sanción económica con la entrega, por un monto similar, de insumos sanitarios. “La idea es que se tome conciencia de la cuestión sanitaria con la entrega de elementos relacionadas con el Covid-19 como alcohol”, expresó. Para ello, deben llevar los elementos adquiridos con la factura para que se materialice la compensación.
“¿Cuál fue la idea? Que las multas tengan un objetivo educativo. No una cuestión recaudatoria”, explicó. De hecho, el titular del cuerpo indicó que se pensó en una probation (tareas comunitarias) en un primer momento. Y explicó, ante una consulta periodística, que era irrisorio pensar que con multas de $ 900 iban a poder tapar la brecha fiscal que generó la caída de la recaudación derivada directamente de las consecuencias del cierre de comercios durante la cuarentena. “Es una cuestión casi ridícula”, dijo.
Respecto de las fiestas privadas, la multa va de 20 juristas hasta 200 para celebraciones de menos de 70 personas. Y las que superen esa cifra, pueden llegar a recibir sanciones que comienzan en 40 juristas sy se extiende hasta 400. Para pagarlas, los ediles toman en cuenta que son solidariamente responsables los organizadores como el propietario del inmueble o quien lo haya alquilado. Incluso, si hay menores presentes, la responsabilidad es de los padres o tutores.
El pago de la multa es solidario. “La multa que te impongan, de 20 juristas, la solidaridad implica que podés reclamársela tanto a que está designado como organizar de la fiesta como al titular de la casa o al que alquiló el inmueble. No es que se van a dividir 10 y 10: los dos son responsables por el todo”, indicó.