El comisario Aguilar explicó que una vez conocida la novedad “se le dio intervención a todo el personal especializado de Criminalística” que se abocó a trabajar en el lugar.
Del relevamiento surgió que “no se observa violencia en ninguna de las puertas de acceso de la entidad, o sea que estamos sospechando de la utilización de alguna llave para abrir la puerta e ingresar a este sitio”.
La actual sede de la distribuidora de energía local pertenecía antiguamente a un banco, “por lo que en el subsuelo hay una oficina donde está la caja fuerte, la cual fue abierta con otra llave, que estaba en otra oficina”.
Consultado sobre si funcionó algún sistema de alarmas, el oficial precisó que según los directivos de la entidad “no tiene alarmas ni sistema de videocámaras” y la seguridad esta en manos de una empresa (cuyo personal) trabaja de lunes a viernes, desde las 6 de la mañana hasta las 22, pero de noche no queda nadie”.
El personal de la División Criminalística levantó huellas dactilares, las cuales serán cotejadas para primero “descartar a los empleados, porque es el personal que tiene acceso al lugar. Que trabajan todos los días con esos elementos”. Por lo que la policía deberá “determinar si hay huellas que entrañen a estas personas”.
Aguilar se encargó de subrayar que “esto recién se inicia e investigaremos todas las líneas de hipótesis”, insistiendo con que “evidentemente es gente que conocía el lugar, porque fueron directamente a la oficina donde estaba el tesoro y sacaron el manojo de llaves para esto”.