Dijo Raffo en una extensa nota que sintetizamos, “primero estamos atendiendo los requerimientos que van surgiendo, sobre todo con las industrias, que no son problemas actuales sino que vienen de 10 ó 20 años. Como los casos de Manfico en Rocamora, Litoral Cítrus en Concordia y Mocarbel en Aldea Brasilera. Estamos yendo a hablar la gente, dando la cara y trabajando en conjunto con otras áreas de Trabajo y Producción para buscar soluciones que sean consistentes y adecuadas para cada problemática”.
-¿Y Botnia?
-Ese es un tema bastante complejo, pero que se irá trabajando a nivel nacional y provincial. Estuve reunido con la secretaria de Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, acompañando al gobernador, cuando se entregaron los fondos para poner en marcha el Plan de Vigilancia Ambiental y donde también estuvo el intendente de Gualeguaychú, Juan José Bahilo. De común acuerdo se estableció que toda la información que salga de esos planes, no sólo el de Vigilancia sino también el de Contingencia, se va a manejar en forma tripartita entre los Estados nacional, provincial y municipal, pero el que actuará como vocero y bajará la información será el municipio de Gualeguaychú. Esto porque ellos tienen como el derecho de paso y están al frente del problema, conocen a su gente y saben cómo bajar la información. Y desde la Nación y la provincia vamos a estar en sintonía para apoyarlos. Pero es el Estado municipal el que tendrá la prioridad en todo esto.
¿Cómo se logra el equilibrio entre los intereses de la sociedad y de las industrias en el tema ambiental?
En esto lo primero que hay que tener en cuenta es que el ambiente es un bien de todos y que dentro de los procesos de las empresas hay que prever el costo de lo que pueda impactar en el ambiente. Pero hay que consensuar, se deben hacer planes de inversión de plantas de tratamientos y hay que ponerse a trabajar. Hay que sentarse, trazar los planes, firmar los acuerdos y cumplirlos a rajatabla. Una vez que uno firmó, hay que cumplir, sino nos pasamos dando vueltas y siempre estamos en lo mismo. Eso es lo que hay que tratar de evitar, trabajar seriamente y demostrar que desde el Estado las cosas se están haciendo bien.
Consenso parece la palabra clave.
Sí, por supuesto. Hay que consensuar. No se puede ir con los tapones de punta y mañana cerrar una fábrica porque allí hay gente que trabaja. Hay que ser conscientes de que también existen problemas sociales y por eso se deben que buscar soluciones. Pero hay que revertir el proceso si la fábrica contamina. Existe tecnología, hay créditos para que esto se pueda llevar a cabo y estamos en un momento económico y de crecimiento adecuado para que se puedan hacer las obras de infraestructura de tratamiento de efluentes.