EL ¿”EMPRESARIO”? NATALIO GRINMAN Y EL RURALISTA RADICAL CHEMEZ
En efecto, Grinman, el concordiense, dueño-heredero de una vetusta imprenta, se fue a probar suerte con los porteños y allá, con ese porte de personaje importante, apareció representando a la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, luego de ser catapultado por el exgobernador Jorge Busti. Así como lo lee, Natalio Mario Grinman, es el presidente de esa entidad.
Desde ese lugar salió a justificar a los afiebrados remarcadores que NO SON OTROS que los dueños de la argentina (los Peña-Braun, los Coto, arcor, las textiles, etc) los formadores de precios que, en tándem con los dueños del billete verde le complican la vida a millones de asalariados y capas medias.

Para justificar el uso alocado de la maquinita remarcadora de precios, dijo que lo que pasa con las remarcaciones es de toda lógica, “los empresarios no quieren perder, se resguardan de la inflación” provocada por el gobierno. Cuando el periodista le recordó que “todo bien con resguardarse, pero cómo explica que un electrodoméstico desde el sábado al lunes haya aumentado un 60 %”, justificó todo y con la audacia que lo caracteriza dijo “Es que Argentina no es un país normal”. ¿qué tal?
En la misma sintonía, otro entrerriano, casualmente integrante de la Mesa de Enlace y de CRA, hablamos de Jorge Chemez, el ruralista ligado al negocio de la lechería, también justificó las remarcaciones y volvió a convocar al paro agrario con el que ruralistas vienen batiendo el parche.

Él, en sintonía con las otras 3 agrupaciones agropecuarias de la Mesa de Enlace del campo anunciaron un paro de actividades el próximo miércoles 13 de julio, en reclamo de la falta de suministro de gasoil.
Todo les viene bien para golpear al gobierno : falta de gasoíl, cambio de ministro, la presión impositiva, etc. etc.etc.
LOS PATOS DE LA BODA
Pobres patos, el bolichero, el pequeño y mediano comerciante el representante de marcas, es decir aquel que no fija los precios, sino el que debe dar la cara frente al consumidor y sus clientes. Ese la pasa mal.
Peor aún la pasa el trabajador que carece de resto para afrontar las compras del mes. A él, el aumento salarial le llegará después, en el caso que le llegue.
O sea, como siempre, los patos de la boda son los pobres, los trabajadores, la clase media (el comerciante, pequeño productor, etc).
Alguna vez la sociedad debería entender que la verdadera grieta está entre quienes lo tienen todo y quienes agachan el lomo.