Durante el fin de semana, la Policía de Entre Ríos realizó una serie de allanamientos en diferentes ciudades de la provincia, como Concepción del Uruguay, Concordia y Federación, donde fueron detenidas ocho personas y se secuestró cocaína, marihuana y elementos vinculados con el tráfico de estupefacientes.
Los detenidos fueron trasladados a Concepción del Uruguay en medio de un impresionante operativo de seguridad e indagados por el juez Seró. Tras las diligencias, el magistrado dictó la prisión preventiva de los ocho imputados y su traslado a distintas unidades penales de la provincia, mientras corre el plazo de 10 días para resolver la situación procesal de cada uno de ellos. Así, una mujer fue alojada en la cárcel de Paraná, cinco hombres fueron remitidos a Concordia y los policías fueron enviados a la cárcel de máxima seguridad de la provincia, en Gualeguaychú.
Nelson Gómez es un cabo de la Policía de Entre Ríos, tiene 27 años, es oriundo de San José de Feliciano y, según se supo de fuentes de la investigación, cumplía funciones en la Comisaría Tercera de Federación. El sábado a la madrugada, después de un año de investigaciones a cargo de la Dirección Toxicología, efectivos policiales llegaron hasta su casa, en calle Tucumán al 600, provistos de un oficio de la Justicia Federal que habilitaba el allanamiento y detención del cabo Gómez. En la casa, además, se secuestraron varios teléfonos celulares, una docena de chips de diferentes empresas de telefonía y el arma reglamentaria.
Unas horas antes había sido detenido Cristian Rivero, cabo primero de la Policía Federal, en el marco de las mismas actuaciones, pero en Concordia. En su caso, sin embargo, no es la primera vez que pasaba por un trance similar: en 2013 había sido absuelto de una acusación por abuso de autoridad y falsedad ideológica de documento público, por haber fraguado las circunstancias que posibilitaron un procedimiento irregular en el que terminó incautando cocaína. El hecho ocurrió el 17 de noviembre de 2005, cuando Rivero y otros dos policías federales de Concordia detuvieron a un automóvil Fiat 147 que realizaba un servicio de entrega de encomiendas en la zona de Colón, San José y Villa Elisa. En el procedimiento dijeron haber encontrado un paquete que contenía 152 gramos de cocaína distribuidos en ocho tizas y en un trozo compacto en forma de alfajor, por lo que detuvieron a los dos hermanos que iban en el vehículo.
Sin embargo, la fiscal Milagros Squivo consideró que “lo que aparentaba ser una exitosa labor de los miembros de la Policía Federal fue una maniobra fabricada y fraguada por ellos mismos”, por lo que los hermanos fueron sobreseídos y los policías terminaron procesados. En el juicio, Rivero fue absuelto y la sentencia resultó confirmada por la Cámara Federal de Casación Penal, aunque en un fallo dividido.
Durante la tarde del viernes y hasta la madrugada del sábado, la Policía de Entre Ríos realizó nueve allanamientos en distintos barrios de Concordia, que dejaron como saldo la detención de tres personas, uno de ellos el policía Rivero, y el secuestro de 11 teléfonos celulares, alrededor de 20.000 pesos en billetes de distinta denominación, una cantidad de dinero en dólares, dos armas de fuego, cartuchos varios, 10 gramos de cocaína, envoltorios y una balanza de precisión.
La pesquisa continuó el mismo sábado por la noche, pero en Federación, con otros nueve allanamientos a cargo de la Dirección Toxicología de la Policía de Entre Ríos, que resultaron en la detención de cuatro hombres –uno de ellos policía– y una mujer; además del secuestro de cocaína y 46 gramos de marihuana fraccionada y lista para la comercialización, armas de fuego, cartuchería, dos balanzas de precisión, unos 6.500 pesos en billetes de distinta denominación y teléfonos celulares.
Fuentes policiales confirmaron a EL DIARIO que ambos operativos estaban relacionados y, entre la escueta información que se dejó trascender, se supo que se logró desbaratar una banda organizada para la venta de estupefacientes al menudeo que operaba en las dos ciudades.