En el establecimiento al cual asisten cerca de 160 alumnos se recibió a alumnos y padres esta mañana, se les brindó una breve charla sobre el estado edilicio, sobre la Gripe A y se los mandó a sus hogares. En el turno tarde se hará lo mismo. El problema por el que atraviesa esta institución es una mezcla de viejas falencias con nuevos deterioros del lugar. Su directora, Mónica Anderson Vega, en dialogo con DIARIO JUNIO contó que “a principios de año no habíamos iniciado (las clases) porque se nos caía el techo de la galería. Entonces vinieron y sacaron el techo, pero quedaron puertas y ventanas expuestas, a la intemperie. Muchas de esas puertas –de madera- ya se están deteriorando. En dos meses nos quedamos sin puertas”, estimó con preocupación.
Días atrás, en una reunión mantenida en una escuela de Chajarí, la gente de la 51 había presentado un escrito donde se brindaban más detalles del estado de deterioro en que están: filtraciones en el techo de un salón que es usado como aula, dirección, biblioteca, comedor escolar y sala de maestros. “En los días de lluvia se moja el material y no puede ser habitado por personas ya que el agua corre por las paredes y en varios lugares de la superficie”, adujeron.
Manifestaron también que hay obras encaradas (“cambio de techo y ampliación del edificio”) en el marco de un programa de necesidad de Urgencia de 2005/2006 y que no se concluyeron. Alegan también que la única persona que oficia como ordenanza para todo el establecimiento “debe realizar su trabajo de manera sobrehumana ya que las palomas, plaga que se instaló en la escuela poe estar inconclusa la obra mencionada, ensucian diariamente galería, rejas, puertas o ventanas”.
Dicen también que “desde el 2001 venimos reclamando” y aunque tienen un documento de marzo de 2009 en el que autoridades del gobierno provincial se comprometían a darle continuidad y finalización a la obra a corto plazo debido a la urgencia, advierten que “a la fecha no hay novedades concretas de continuación”