En una nota publicada en la edición de ayer de diario La Nación, el doctor Carlos Grandi, que está a cargo del sector de Epidemiología Perinatal y Bioestadística de la Maternidad Sardá, donde se produce el 10 por ciento de los nacimientos anuales de todo el país (unos 7000), informó que «el peso promedio al nacer es un importantísimo indicador de salud, y nunca, hasta ahora, se había registrado un descenso como éste en la Argentina».
La cifra, que posiblemente parezca insignificante, adquiere su verdadera dimensión cuando se piensa que durante una de las más terribles hambrunas del siglo pasado, la que se produjo en Amsterdam durante la ocupación nazi, en la Segunda Guerra Mundial, el promedio del peso de los recién nacidos disminuyó 100 gramos.
Grandi agregó que según los datos de la región centro –que abarca las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, con cerca de 400.000 nacimientos anuales– «el descenso del peso promedio al nacer fue de 34 gramos; es decir, dos gramos más que la media nacional. Y pensemos que se trata de la región más rica del país».
Por otra parte, el especialista agregó que entre 1.992 y 2.002 también disminuyó la proporción de bebes nacidos con más de 3 kilos de peso (del 75 por ciento al 72 por ciento), “y desde el punto de vista de la salud neonatal, alcanzar este peso es buen indicador de salud futura». Para la doctora Celia Lomuto, que coordina el Programa Perinatal de la Dirección Nacional de Salud Materno Infantil del Ministerio de Salud, el descenso de 32 gramos del peso promedio de los neonatos en la Argentina “es un dato real, pero no es terrible, ya que se trata solamente del 1 por ciento del peso considerado seguro. Nadie puede negar que la Argentina está pasando por una crisis económica y social. Pero este descenso del peso promedio es un alerta, aunque un alerta leve”.