En cada turno hay dos trabajadores de Migraciones que se ocupan de tomar los datos de quienes quieren ingresar al país y son quienes revisan una base de datos para saber si el turista tiene algún tipo de problema legal para poder cruzar. “En marzo pasaron 135.000 personas. Vos vas y son colas interminables”, añadió.
En lugar de dos empleados, como mínimo, reclaman que haya cinco: cuatro empleados y un inspector detrás. En consecuencia, el reclamo es sumar 12 trabajadores para los tres turnos: cuatro más para cada turno.
En cada auto que cruza, en promedio, viajan entre cuatro o cinco personas. Y hasta colectivos cruzan. “En Concordia lo vemos a diario. Está lleno de gente de Uruguay”, remarcó. “La gente viene cargar nafta, a comprar remedios, vienen a almorzar, a cenar y se van. Y a esa gente hay que atenderla”, recalcó.
“No se puede, están con un agotamiento que no se puede sostener. Ya la semana pasada con el compañero (Pedro) Pérez hicieron una asamblea y decidieron comenzar a hacer medidas de fuerza porque es la única manera de que los trabajadores puedan hacerse sentir”, remarcaron.
“Ellos están para atender todo ese flujo de personas que pasan por el puente. En aquel momento, les habíamos hecho saber a las autoridades sobre la falta de personal. En aquel momento nos aseguraron que iban a mandar personal de otros puentes, de otros pasos para cubrir el faltante de los trabajadores de acá”, sostuvo Ortiz.
Pero la respuesta fue que se trataba de un “parche”. “Lo que necesitábamos era que los trabajadores que entren sean de planta del mismo lugar. Que no vengan de otro lugar porque iba a pasar lo que pasó. En ese momento les dijeron que sí, levantamos la medida, empezaron a mandar gente de otros pasos, de Gualeguaychú, de Colón. Pero cada vez empezaron a venir menos y hace un mes que prácticamente que no viene nadie”, dijo Ortiz.
“Es un trabajo delicado el que hacen. No es cualquier cosa. Pero realmente no aguantan más. Hicimos una nota esta semana y no contestaron nada. Como no nos escuchan, los compañeros comenzaron con las medidas de fuerza”, indicó.
“Los compañeros no dan más. La gente viene y quiere que vos los atiendas. Como se demoran, se enojan y se la agarran con los inspectores”, dijo.