Poner en tela de juicio los datos oficiales sobre una elección, no significa golpear a un determinado partido, significan denostar a todo un sistema que incluye y ensucia a vastos sectores que forman lo que son las instituciones democráticas.
Cualquier ciudadano respetuoso del sistema democrático debe saber que si la sociedad duda de lo dicho por las instituciones vinculadas a los resultados electorales, el resultado es devastador. Deja de existir la legitimidad democrática y eso sería lapidario para el mismo sistema.
De allí entonces la necesidad de ser cuidadosos a la hora de calificar.
El representante del FpV, Luis Alberto Moix, lapidó a Niez al decir que “el escrutinio definitivo se formaliza 48 horas después de terminado el recuento, el cual se va haciendo por departamento y el de Concordia fue el jueves entre las 16 y 21:30 horas”.
Destacó además que “el escrutinio se finaliza con representantes de todos los partidos políticos que intervinieron en las PASO del 9 de agosto, se hace ante un funcionario de la Secretaría Electoral, que es quien va recibiendo las actas del escrutinio de cada una de las mesas”.
O sea, no hay forma de engañar, salvo que el partido al que pertenece Niez esté siendo cómplice de la mentira, algo tan improbable como disparatado. ¿ y entonces ?
OTRAS VARIANTES
Antes de emitir juicios tan categóricos como el de “fraude” o algo más rutilante como “asociación ilícita” (tales fueron las expresiones utilizadas por Niez), habría que revisar otros datos duros que podrían ayudar a saber si tal cosa podría ser posible.
En otras palabras, ameritaría, una denuncia con tales epítetos, sí, además de las demoras en la proporción de datos por parte de los organismos electorales, el denunciante puede demostrar que en anteriores elecciones (2, 3 o 4 anteriores), los guarismos están lejos de los que se muestran ahora.
O sea, remitirse a la historia reciente en materia de elecciones y resultados.
Con solo tomarse ese trabajito las dudas se pueden disipar, al menos en una proporción que nos inste a ser cuidadosos a la hora de emitir calificativos tan contundentes y difamantes.
Para hacerlo más sencillo, DIARIOJUNIO se remitió a lo ocurrido en las dos últimas elecciones a efectos de no aburrir en números y teniendo en cuenta que los protagonistas son casi los mismos que los actuales.
Así, en las elecciones de 2011 en las que se elegía, al igual que ahora candidato a presidente, gobernador e intendente, el FpV con la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner a la cabeza obtuvo en Concordia, el apoyo del 70 % del padrón electoral del departamento.
En esa misma elección Enrique Cresto que iba como candidato a senador logró el 68,1 %.
En tanto, en las pasadas elecciones del 2013 donde no se votaban cargos ejecutivos, sino solo legisladores, el FpV obtuvo en Concordia alrededor del 60 % (decimos alrededor pues en ese momento de la publicación la cantidad de mesas escrutadas era del 97 %).
En esa misma elección en la provincia el FpV obtenía el 46 % de los votos válidos.
Lo que intentamos decir aquí es que, en las pasadas elecciones PASO de la semana pasada (9 de agosto), el FpV en Concordia con Enrique Cresto como el candidato más votado de esa fuerza, obtuvo el 55,89 % o sea, casi el 56 % de los votos emitidos y válidos.
Los guarismos muestran que, desde el 2011 a la fecha, el FpV ha ido perdiendo votos en una proporción similar tanto en Concordia como en la provincia, pero que todo se ha dado dentro de una lógica absolutamente esperable.
La lógica además tiene que ver con que en estas elecciones apareció una fórmula para gobernador e intendente que tenía su enganche nacional y que la convirtió en una opción clara, más allá de la opinión que cada uno pueda tener de la misma.
Con esta información cuesta creer que haya habido buena fe en las denuncias. Más aún si se computa que las denuncias parecen un calco de lo que hizo la misma fuerza y la oposición toda, en el orden nacional.
Por caso, "Felipe (Solá) y Sergio (Massa)" denunciaron el supuesto robo de 192 mil votos sobre el que se refirió el candidato a gobernador bonaerense al advertir irregularidades en los telegramas del distrito.
Cabe preguntarse adonde se quiere llegar con este tipo de campañas mediáticas.
Cualquier ciudadano que haya entrado al cuarto oscuro este 9 de agosto y haya visto esa imponente cantidad de boletas y se imagine las 1000 variantes que al elector se le presentaba puede sospechar la tarea ardua y compleja que tuvieron fiscales, presidentes de mesa y colegio electoral a la hora de dar los resultados finales.
Denunciar la obsolescencia del sistema electoral es una cosa en la que seguramente podemos coincidir, pero mezclar esto con el fraude suena a malos perdedores.
Salir a repetir sin la más mínima prueba epítetos como los que se escuchan por estas horas, a los únicos que favorecen es a los odiadores de la democracia.
No hay mucho más para decir sí, como se sabe, los partidos cuentan con fiscales que tienen acceso a la información que luego es oficial ; la justicia electoral ofreciò los datos oficiales con el consentimiento de representantes de todos los partidos y los resultados muestran una pérdida de votos del partido acusado, pero, al mismo tiempo, se trata de porcentajes razonables en relaciòn a las elecciones pasadas.