Si bien Cortiana no es del grupo de 16 productores que presentaron un recurso de amparo, elevo una denuncia al Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, en el que planteó la inconstitucionalidad de la resolución de SENASA de producir plantines cítricos únicamente en viveros cerrados.
El HLB parece haber llegado, aunque aun restan practicar una serie de análisis mas sobre la especie en la que se habría detectado la enfermedad en una quinta de Mocoreta, en el sur correntino, todo parece indicar que ya llegó. La tan poco bienvenida irrupción hizo saltar la térmica de los dirigentes citrícolas que hace años vienen emprendiendo una campaña de advertencia sobre los riesgos que implicaba que ese tipo de afección vegetal y enseguida se cargó contra la, según calificaron varios, insuficiente accionar del Estado a través de sus organismos de control. Pases de factura, acusaciones cruzadas, agresiones verbales y algunas actitudes rayanas a la incoherencia fueron marcando las últimas 48 horas en la zona del noreste entrerriano a partir de la detección de una planta de mandarina que supuestamente estaría afectada por una de las enfermedades mas perjudiciales que conoce la citricultura a nivel global.
En el operativo que arranco ni bien despuntaron los primeros rayos de sol y termino en horas de la siesta se hicieron presentes todos tipo de dirigentes: intendentes de la región, gente de la Fecier, dirigentes citrícolas de diversa índole y algunos de los viveristas a cielo abierto que luego, enardecidos por lo ocurrido, salieron a recorrer la zona en una especie de cruzada en defensa de sus intereses. A la siesta fueron hasta la casa del presidente de la FECIER, Dante Grigolatto. No lo encontraron, pero llegaron a cruzar algunas palabras –en tono un tanto irracional y por momentos cercano a lo violento- con algún familiar del dirigente. Mas tarde, se dieron cita en la Asociación de Citricultores de Villa del Rosario. Pretendían que la institución hiciera un pedido formal al SENASA para que se interrumpiera todo tipo de medida como la llevada adelante sobre la propiedad de Cortiana. El joven Diego Rigoni, presidente de la entidad, fue atacado duramente por su postura –totalmente lógica y coherente- de avalar la decisión tomada por el organismo nacional, ya que la entidad que representa, como integrante de la FECIER, hace tiempo viene advirtiendo sobre el peligro inminente de la enfermedad que ha costado millones de dólares en países como Brasil, entre otros.
En el medio, y aunque ya lo habia mencionado el comunicado oficial de la Fecier el lunes, las tintas se volvieron a cargar contra el SENASA, por no haber actuado con celeridad o efectividad a la hora de preocuparse por prevenir lo que finalmente ocurrió: que el HLB llegue a la zona. Claro está que viveristas pro-cielo abierto y dirigentes pro-bajo cubierta critican la labor del organismo de diferente manera. Los primeros aseguran que de haber existido controles mas minuciosos, no importaría que la producción de plantines para el citrus se hiciera a cielo abierto. Los segundos, endilgan gran parte de la responsabilidad, también, a los primeros, a los que, en parte, culpan por mantener su postura de seguir produciendo plantines en predios no cerrados.
“El SENASA no puso lo que tenia que poner ni tomo las medidas necesarias cuando las tenia que tomar” expresó Elbio Calgaro, vicepresidente de Fecier. “No se puede ir corriendo detrás de la enfermedad”, sostuvo. Diego Rigoni, presidente de la Asociacion de Citricultores de Villa del Rosario también fue contundente: “el SENASA no estuvo a la altura de las circunstancias”, expresó ante la prensa ayer, luego de haber sido, como dijimos, increpado por un grupo de medio centenar de viveristas y citricultores.
Por otra parte, también hay una cuestión judicial que seguramente acarreara mas complicaciones al cuadro de situación actual. Y es que en el dia de ayer, los abogados que patrocinan a los viveristas que producen a cielo abierto presentaron una denuncia penal contra SENASA, porque la orden del operativo fue dictada por un Juez que, dicen, fue guiado por un argumento falaz de parte del organismo. “La orden vino de un Juez penal y no de la Justicia Federal, concretamente la Jueza Aranguren, que es la que entiende en la causa y que aún no se ha expedido sobre el tema. Tenemos entendido que ningún juez puede tomar una determinación así (ordenar la erradicación de un vivero) hasta que no se resuelva la cuestión de fondo”, indicó en declaraciones recogidas por DIARIO JUNIO el viverista Primo Rigoni. El recurso de amparo contra la resolución 930 del SENASA presentado por los viveristas había tenido un fallo adverso en la justicia entrerriana hace tres meses, por lo que los letrados que los patrocinan llevaron la causa a la Suprema Corte de justicia de la Nación, aun sin novedades al respecto. Asimismo, los profesionales pretenden se dicte una medida cautelar, para que no se puedan realizar nuevos operativos de erradicación de viveros a cielo abierto.
COMUNICADO DE SENASA ENVIADO A DIARIOJUNIO
BUENOS AIRES, 29 de julio de 2014 – El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) allanó un vivero de plantas cítricas ubicado en la zona de Colonia Belgrano, Departamento Federación, en la provincia de Entre Ríos y destruyó más de 27 mil ejemplares que eran producidos a campo, transgrediendo la normativa vigente en prevención del Huanglongbing (HLB).
La medida fue realizada por agentes de la Dirección Nacional de Protección Vegetal y de los centros regionales Entre Ríos y Buenos Aires Norte del Senasa, con la colaboración de Gendarmería y efectivos de la Policía Rural provincial, en cumplimiento de una orden judicial emitida por el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay.
Durante el allanamiento los agentes del Senasa constataron la presencia de un almacigo de 3000 plantines de trifolio, 18000 plantas de trifolio injertadas en el año 2014 y 6900 plantas terminadas, todas ellas mantenidas a campo, las cuales fueron destruidas por no cumplir con la Disposición DNPV 4/13 del organismo fitozoosanitario y su Resolución 930/09, en el marco de la Ley 26.888 que creó el Programa Nacional de Prevención del HLB.
Dadas las características epidemiológicas del HLB -entre las que se destacan su período prolongado de latencia, imposibilidad de detección al momento de la infección ante la falta de síntomas, facilidad de dispersión por material de propagación cítrico enfermo y su dispersión local por Diaphorina citri presente en el país-, la única forma de producir plantas cítricas sanas es bajo un esquema de certificación bajo cubierta.
La presencia de operadores de material de propagación, no inscriptos en RENFO (Disposición DNPV 4/13), incumpliendo con las medidas mínimas de prevención de la dispersión de la plaga estipuladas en la normativa vigente, implican un serio riesgo para la citricultura del país.
Al HLB, ex greening, actualmente se la considera internacionalmente como la enfermedad más destructiva de los cítricos. La cobertura plástica, prevista en la Resolución Senasa 930/09, protege el estatus sanitario del material cítrico certificado hasta que el mismo es adquirido por el productor e implantado en el monte frutal.