El allanamiento efectuado por los funcionarios del Senasa esta avalado por un oficio judicial proveniente del Juzgado Federal. Debido a los antecedentes conflictivos que se produjeron días atrás en la zona de Chajarí en un operativo similar, cerca de 120 funcionarios policiales y 20 camionetas de la fuerza rodearon la propiedad para que se desarrolle el procedimiento.
La tarea efectuada insumió cerca de 13 horas y aún no había finalizado cerca de las 21. La tardanza se debe a la magnitud de la superficie plantada, de cuatro hectáreas aproximadamente, a destruir. En el vivero había cerca de 85.000 almácigos, plantines y rebrotes entre otras plantas.
El procedimiento consiste en la pasada de motoniveladoras sobre el terreno plantado para inutilizar las plantas. Pero a raíz de la lluvia y el terreno arenoso se dificultó el trabajo al punto que las máquinas se empantanaron y se rompieron. Por ello, se dispuso de dos retroexcavadoras para terminar con la tarea.
Mendoza indicó que, mediante el diálogo profesional y el consenso, evitaron algún tipo de reacción de parte del propietario de la plantación que hubiese podido derivar en algún disturbio o detención.
Además señaló que desconocía que haya otros procedimientos similares más adelante. “Nos enteramos 24 horas antes de que hay un procedimiento y ni siquiera sabemos el lugar exacto. Nos anoticiamos una hora antes cuando nos entrevistamos con las personas responsables del procedimiento”, en referencia a los funcionarios del Senasa.