Agüero sostuvo la población no tiene la necesidad de llegar al río Uruguay, aunque de hecho lo hace cuando va al Banco Pelay. “Tan es así de no sentida por la población, que en los cinco planes de ordenamiento urbano que esta ciudad tiene desde 1974, no hay ni una sola mención que se acerque a esta idea. Nadie la pidió. La población tomó conocimiento de la misma por los medios de prensa”, expresó.
Asimismo, rechazó que la obra vaya a poner a la ciudad de cara al río. “La ciudad seguirá estando en su lugar y al río habrá que ir a buscarlo en auto quienes tengan, y el resto como pueda”, indicó.
Más adelante, descartó que la Costanera sirva como expansión urbana de la ciudad. “Quienes conocen el río Uruguay saben lo feo que es cuando está crecido -que todos los años lo está- como para creer que se podría vivir en ese lugar. Digamos que estamos económicamente lejos de Qatar o Dubai como para hacer las obras que se requerirían para hacerlo habitable”, sostuvo.
El arquitecto advirtió que costará “tres veces más que lo que ocasionó la construcción de la Defensa Sur, que llevó 20 años de gestión de mucha gente; y que para poder hacerla se le redujo la altura, se le eliminó la planta de tratamiento de los efluentes cloacales de toda la ciudad y se eliminó la avenida sobre el coronamiento para bajar costos”.
Otro cálculo: costará “más del doble de lo que cuesta resolver el problema del agua potable para la ciudad, que tiene un costo de $ 40 millones”. Y agregó: “todas las instalaciones del ex Ministerio de Obras Públicas, que pueden servir de apoyo al puerto y con infraestructura importante con el dique seco para la reparación de embarcaciones, quedará inutilizado por el puente”.
Agüero señaló que existen opciones más económicas y más integradas a la estructura de la ciudad y al desarrollo turístico para la construcción de una costanera que la ciudad aún no tiene.
1. Extenderse por el riacho Itapé hasta su encuentro con el Arroyo de la China, con un refulado a una altura que permita su buen uso en situaciones de crecientes normales del río. Con la posibilidad de refular en una superficie mayor, sobre los terrenos del Ejército para recuperar terrenos inundables no sujetos a la fuerza de la corriente del río crecido y susceptibles de tener un uso recreativo o de apoyo al turismo. Esta propuesta sí se registró en el Planur.
2. Extenderse por la avenida Esilda Tavella, que es el lugar más alto que tiene la costa de la ciudad, y aprovechar el arroyo El Molino que en ese lugar es ancho y con una costa enfrente accesible desde el puente que va al balneario Banco Pelay.
3. Un proyecto más ambicioso es cruzar el puente al balneario Banco Pelay y, por la costa de enfrente de los clubes náuticos, desarrollar una costanera compatible con los niveles normales de creciente, que llegue hasta el terraplén sobre el canal de acceso al puerto, pase por la Toma y llegue al Pelay y Paso vera. Es importante hacer notar que Paso Vera tiene un acceso por tierra firme desde un camino vecinal que nace en la vieja Ruta 14. Se obtendría un circuito con varios accesos posibles por tierra firme que haría más sustentable cualquier desarrollo turístico y costero que se quisiera realizar.