Esta mañana se llevó a cabo un abrazo solidario al Heras. Participaron los empleados del nosocomio que salieron al exterior e hicieron un recorrido por fuera del edificio. Luego retornaron a sus lugares de trabajo pero no realizan tarea alguna dado que hay un quite de colaboración de jornada completa, de seis horas de duración.
La jornada de protesta trajo reminiscencias de otras épocas. Hace una década, durante los años 2005 y 2006, la comunidad de la Zona Sur protestaba por la desactivación de algunos servicios en momentos en que abría el Masvernat. “Estamos hablando de que el hospital tiene que funcionar con un montón de servicios que tenía antes, para descongestionar el hospital nuevo porque, de otra manera, llegamos a un colapso”, opinaba el cura Andrés Servín, uno de los referentes del reclamo fallecido a fines de 2014. “”Yo creo que en salud no se puede regatear, más que nuestra población y, sobre todo nuestra zona, no tiene otra posibilidad”, resaltaba el párroco. Prácticamente los mismos argumentos que se escucharon esta mañana.
El reclamo comenzó el lunes de la semana pasada con un episodio de maltrato laboral pero la cuestión excedió ese punto y ya abarca la situación general en el que se encuentra el edificio. “El problema no es de ahora sino que es de hace muchos años. Desde que abrió el Masvernat, al Heras lo han dejado a un lado. Dejó de ser un hospital para ser un centro de salud aunque se le han agregado algunas cosas más”, indicó Pérez. En la misma situación colocó al Ramón Carrillo, señalando que ya no es un hospital de niños.
Una muestra del deterioro del Heras es la situación del agua potable. Un reciente estudio de laboratorio demostró que no es apta para consumo. Pero Chiappa negó que pacientes o trabajadores del nosocomio consuman agua de los tanques. “En este momento Odontología también está trabajando con un sistema de agua destilada para los pacientes”, mencionó.
La directora sostuvo que dos o tres veces al año realizan estudios al agua potable que corre por las cañerías del nosocomio. La muestra objetada en el laboratorio salió de uno de los sillones del servicio de Odontología. “Se hizo un primer estudio y salió que tenía colonias. Hicimos un segundo estudio y también dio que tenía colonias, un poco menor”, indicó.
En el Heras hay una cisterna del tamaño de una habitación donde ingresa el agua de red, se acumula y luego desagua en dos o tres tanques. El cisterna “viene de la época de la construcción del hospital”. Chiappa recibió una recomendación acerca de la necesidad de limpiar el cisterna. Pero primero deben terminar de techar un ala completa cuya losa tenía filtraciones. Luego comenzará una segunda etapa que incluye el arreglo de los sanitarios que incluía un cambio de todo el sistema de agua de red.
Por otra parte, ante la hipótesis respecto de que alguien desconozca la existencia de agua en bidones y consuma de la canilla, la directora sostuvo que no tiene ninguna denuncia de alguien que se haya enfermado por el agua. “Es más: yo tomo agua de la canilla. Tomo entre dos o tres vasos por día y una vez que me intoxique con agua de bidón. Le tengo idea al agua de bidón”, indicó.
Más adelante, dijo que no hay falta de medicamentos e insumos. Por el contrario, manifestó que están asistiendo con ambos elementos a los centros de salud y a pacientes que vienen con recetas de otros hospitales. “Yo soy la que autoriza para que la farmacia la entregue”, expresó.
“Lo que estoy viendo una lucha de poder entre ellos”, dijo en referencia a ATE. “Yo soy la mortadela del sandwiche”, graficó. Respecto de UPCN, dijo que propuso el paro y luego lo levantó enseguida.
En tal sentido, dijo que el viernes pasado, hubo personas pertenecientes a la CTA Entre Ríos que le pegaron una “apretada” en el despacho. No identificó a nadie, excepto a una hombre que estaba con una pechera azul. “Yo soy Muntes”, le dijo. Ese día acudió al hospital Pablo Muntes, secretario gremial de la CTA Entre Ríos, hermano de Oscar, el secretario general de ATE Entre Ríos. Según atestiguó, lo único que le decían era que querían su renuncia. “Les dije que no iba aceptar la apretada de ellos y que se mandaran a mudar del despacho”, indicó. En ese sentido, añadió que tiene testigos de lo sucedido y que el domingo hizo una denuncia penal al respecto. Además identificó como trabajadores del hospital a quienes acompañaron a los integrantes de la CTA.
En cuanto al estado en el que está el hospital, manifestó que en breve realizará una conferencia de prensa para mostrar cómo se encuentra el mismo. “El hospital es un edificio de 100 años y lo que está funcionando… no es un hospital cinco estrellas pero tampoco la porquería que están diciendo”, dijo.
También fue consultada acerca de la higiene del nosocomio, dijo que se está exagerando para mostrarla en los medios. Además dijo hay “un chico (empleado) que no quiere trabajar” y por ello debe recargar a los otros empleados. “Cuando lo reto a este chico, viene el padre a ‘patotear’. Los días que le toca trabajar, tengo que salir a recargar a los otros empleados que tienen otras funciones para que junten la basura”, indicó Chiappa.
Asimismo sostuvo que el Heras tiene una antigüedad de 100 años y que hace 50 o 60 no se invierte para que recupere su plenitud. Y explicó que tiene una partida fija y debe decidir si la utiliza para arreglar el nosocomio o para atender a los pacientes. Solamente de consultorios externos tiene un promedio de 3.500 pacientes mensuales. “Ya eso hay que añadirles la guardia, salud mental, oftalmología, odontología y llegamos a 10.000 consultas mensuales. Todo paciente que va sale con la atención y con el medicamento o con su tratamiento. Si son estudios de alta complejidad, lo que puede se deriva al Masvernat y sino se lo deriva al privado”, dijo.
Por su parte, Pedro Pérez se preguntó cuál es la razón por la que en la capital existan tres hospitales (San Martín, San Roque y Roballos) mientras que en Concordia hay uno sólo. “El Heras es un centro de salud mucho más grande que el resto y tiene otras especialidades como Salud Mental. Nada más”, dijo. El Heras tiene nivel de complejidad 6 y el Masvernat 8. Según sostuvo, en Paraná, el San Roque y el San Martín tienen el mismo nivel mientras que el Roballos, un neuropsiquiátrico, probablemente no y tenga un nivel inferior. Para recuperar el status de hospital dijo que el Heras debería volver a tener servicios como cirugía y maternidad.
El nivel de complejidad está relacionado con la remuneración del personal, ATE pidió como piso de arancelamiento $ 3.000 mensuales para cada empleado de salud independientemente del lugar donde trabaje. Pero, de manera “discriminatoria” dijo Pérez, el gobierno otorgó sumas escalonadas de acuerdo a la complejidad de los hospitales. Por ejemplo, los empleados del San Martín y el San Roque cobran $ 1.000, en el Masvernat percibirán $ 800 y en el resto de toda la provincia $ 600. Y para ello deben cumplir con el presentismo, requisito que en el gremio no ven con buenos ojos.
“Estamos pidiendo que nos atiendan”, dijo Pérez dijo en referencia al ministro de Salud, Ariel De la Rosa, o al secretario de Salud, Mario Imaz. En referencia al ex secretario de salud del municipio, Pérez recalcó que es de Concordia por lo que no debería tener mayores contratiempos para reunirse con ATE.