Gloria Warner, secretaria de Acción Social, le manifestó que ahora va a venir “otro tipo de turistas”. “Yo he atendido turistas de Francia, de todos lados. Creo que no se han llevado una mala imagen mía”, dijo.
“Me ofrecen para llevarme a la costanera, que me van a hacer un local, que va a demorar tres meses. Primero fue el arquitecto de Obras Públicas, después fue Gloria Warner y la señora del intendente a intimarme y después con un abogado de Obras Públicas, amenazándome que si yo no salía de ahí me iban a sacar judicialmente”, dijo Lima.
Hace 20 años que Lima trabaja y vive en el kiosco. “Cuando yo fui eso era ruina, no se podía entrar abajo, lo limpié, la gente me veía, tengo gente que me conoce, desde el año 92 que estoy ahí”, manifestó. “Mi vida está ahí; yo vivo ahí”, agregó.
El kiosquero hizo un curso de guías de turismo para atender a los turistas. “Yo les contaba la historia pero me faltaban muchos detalles. Hice un curso en la facultad de guía (de turismo) que lo hizo Fabián Rivero en la Cafesg. Tengo el diploma”, indicó.
“Tengo miedo de que me saquen y no me hagan nada en la costanera. Si salgo y me dicen bueno ‘mañana empezamos’; si me quieren sacar, que me saquen de kiosco a kiosco”, admitió el comerciante. El kiosco nuevo ya fue construido mientras que el que ocupa Lima será demolido, junto con los viejos baños.
Lima pidió que tengan en cuenta sus antecedentes en caso de que se llame a licitación. “Nunca tuvimos quejas desde el tiempo en que estuvo Bordet Elvio, Orduna, Busti, Cresto, incluso Cresto iba y conversaba con nosotros y Orduna también”, recordó.
La semana próxima, Lima presentará una nota en el Ejecutivo con firmas de visitantes donde solicitan que no sea removido del lugar y que se tenga en cuenta su experiencia. La misma misiva será entregada en el Concejo Deliberante.