Como dato vale decir que Chiapa trabajaba en el hospital y se fue por desinteligencia con Vallejos a quien le habría dicho que se iba porque se negaba a ser cómplice de algunas cosas que allí ocurrían.
El problema aquí es que Chiapa ingresa de la mano de Cettour, cuyos pergaminos no son los mejores. A modo de recordatorio, el ahora despedido Vallejos aseguró ayer, que el ministro ¡“nunca entró a ver la realidad del hospital”!, la pregunta surge evidente, ¿ cómo que nunca entró y despide a un director sin conocer in situ lo que allí ocurre…?. El pésimo mensaje no termina allí, para realizar el anuncio necesitó del acompañamiento del hijo del gobernador (Mauro Urribarri) que, hasta donde se sabe, no tiene vínculo institucional con el área.
Con estos antecedentes y en este caso específico no sería de extrañar que haya muchos que también desconfíen de este nombramiento, las desprolijidades fueron tantas que se sentirían habilitados a desconfiar.
Se abre una nueva etapa y esta por verse todo.