Rogel está trabajando en la posibilidad de conformar un espacio de legisladores de distintos sectores políticos y populares para definir políticas respecto del petróleo y el gas en Argentina. En ese sentido, consultó al ex subsecretario de Energía sobre la posición que el gobierno nacional comienza a deslizar a partir de las peleas con el grupo Eskenazi, que posee el 25% de YPF SA, cuyo 60% pertenece a Repsol-YPF SA.
Calleja dijo que la discusión entre crear una empresa nueva y estatizar la actual puede llegar a ser una absolutamente falsa, y que el radicalismo no puede entrar en ese tipo de disyuntiva. “La discusión en la que tiene que estar el radicalismo –y obligar al Gobierno si es que no está dispuesto, a anular los contratos de concesión que no se ajusten a la ley (prácticamente todos) y a derogar la denominada Ley Corta, que otorgó a los estados provinciales el dominio jurisdiccional del subsuelo, circunstancia que no existe en ningún país del mundo”, precisó. “Estamos hablando de recuperar las áreas concesionadas para el dominio del Estado Nacional (…) Estatizar YPF sin tomar definiciones sobre las áreas significaría hacernos cargo de una empresa que cumpliría las mismas funciones burocráticas y administrativas que hoy tiene Enarsa”, agregó.
Finalmente Calleja insistió en que “si la actual empresa Enarsa, modificando sus estatutos para que no pueda ingresar el capital privado, realizara la administración conjunta con los estados provinciales, el tema estaría resuelto. Estatizar YPF o crear una nueva empresa no es una discusión (…)” sino, decidir “si tendrán dominio y soberanía sobre los recursos estratégicos que hacen al desarrollo nacional”. “Si no se recuperan las áreas concesionadas, todo será una gran mentira”, remató el ex funcionario alfonsinista.