Techera relató dos casos concretos que, según él grafican ese estado de situación : el de su hijo, que llegó al nosocomio con 41 grados de fiebre y estuvo esperando más de 3 horas para ser atendido y el de una mujer, con una temperatura similar que cayó desmayada luego de esperar en la guardia 5 horas. Había llegado a las 17 hs. y fue atendida recién a las 22 hs. luego de desmayarse.
Techera contó que, aproximadamente a las 22,30 hs. un grupo de más de 40 pacientes y familiares que permanecían en la guardia desde hacía varias horas y luego de observar como se desmayaba una señora, decidieron ingresar “de prepo” a la guardia y exigir la atención inmediata de sus familiares enfermos. “fue increíble” contó, “nos atendieron inmediatamente y con una rapidez sorprendente, en menos de media hora el médico y un grupo de enfermeras atendieron a todos los pacientes”.
Antes de eso, habíamos preguntado en la guardia cual era el criterio con el que hacían pasar a los pacientes, nos dijeron que era por orden de llegada, “a nosotros nos constaba que no era así y que hacían atender primero a gente recién llegada pero, al parecer, amigos de ellos”. “Preguntamos también si había libro de quejas, nos dijeron que no, peguntamos por el encargado, el responsable, es decir alguien ante quien presentar nuestro reclamo, tampoco estaba o no existía, preguntamos por el director y obviamente tampoco estaba en el lugar ni lo podían llamar”. Es decir, agregó, entendíamos que no teníamos otra alternativa que hacer lo que hicimos.