El doctor Mario Imaz admitió que los restos humanos estaban “en la parte posterior del hospital, en el sector destinado a la basura común”, por una manipulación inapropiada de este tipo de desecho, ya que “los residuos patológicos van en doble bolsa roja, y estos estaban en una bolsa roja y otra bolsa negra, lo cual probablemente sea el motivo de la equivocación”.
El responsable del principal nosocomio local destacó que “cuando nos enteramos concurrimos inmediatamente al hospital”, esgrimiendo que “se determinó exactamente la procedencia de estos elementos”, lo cuales provendrían “del Servicio de Anatomía Patológica”. Asegurando que “son todas piezas absolutamente procesadas, con su origen debidamente certificado, con todos los estudios que se le han realizado a cada una de las piezas”.
Refiriéndose estrictamente a los cuatro fetos encontrados, afirmó que se trata de “fetos no viables, producto de abortos espontáneos”, descartando de plano que provengan de “abortos provocados. Precisamente por eso estos fetos fueron a parar al Servicio de Anatomía Patológica, para determinar si tenían algún tipo de patología, que provocaran los abortos”.