Junto a él, será juzgado otro encumbrado general del mismo proceso, Genaro Díaz Bessone, en ese entonces a cargo del Segundo Cuerpo de Ejército, con sede en la ciudad de Rosario. Pero si bien estas dos figuras resaltan por el lugar estratégico que ostentaban en las circunstancias dictatoriales, la trascendencia del juicio atraviesa también otras significaciones. Seguramente con el correr de las audiencias irá aflorando una suerte de fresco trágico de lo que vivió la provincia, esta vez dando cuenta de lo acontecidos a la vera del Río Uruguay.
Historia y presente
A medida que desfilen los testimonios y en los cruces entre los abogados que representan a las víctimas del terrorismo dictatorial y aquellos responsables de la defensa de los imputados de los delitos que se ventilan, las vivencias de ese pasado irán cobrando actualidad.
En el primer día, el miércoles 21 por la mañana se dió una muestra de cómo cada lugar hace presente su historia. El orden y la sobriedad, que engarza e identifica a la militancia de Gualeguaychú y Concepción del Uruguay, se dio la mano con la notable presencia concordiense.
Dos ómnibus llenos transportaron a una bulliciosa militancia desde la capital del citrus. De ahí fueron descendiendo caracterizados militantes de aquel activismo juvenil, que entre otras cosas notables levantaron solidariamente el hoy populoso barrio Pancho Ramírez.
Poblados de canas, estos testimonios vivos del compromiso setentista se mezclaban y prolongaban con una numerosa presencia juvenil que tamborillando y agitando sus banderas concentraban la atención en el recuerdo de los compañeros torturados y desaparecidos.
Cosas para ver
Bueno, dejando por momentos la movida concordiense, se puede ver que este juicio promete poner en superficie varias cuestiones de mucha gravitación en momentos del gran auge y fortaleza del Terrorismo de Estado y que siguen repercutiendo en nuestros días.
En una rápida enumeración que no pretende ser taxativa podemos comenzar por la curiosidad que encierra que un personaje central en el proceso dictatorial como Albano Harguindeguy, asiste a este juicio sin registrar condena alguna.
Otra cuestión a ver de cerca puede ser la presencia en este juicio de representantes genuinos de dos corrientes históricas dentro del ejército, la liberal y el derechismo nacionalista, ambas unidas en la misión de pretender escarmentar y aniquilar toda protesta generando las penurias más dolientes que registra la historia del País.
Por último, también llena de asombro con la impunidad y la complicidad civil con que se movieron los grupos de tareas especialmente en el área de Concepción del Uruguay, donde infligieron torturas tremendas a ciudadanos que días posteriores dejaron en libertad pues no encontraron lo que creían encontrar. Por estas y por otras razones que seguramente irán aflorando, estamos convencidos que los entrerrianos vamos a vivir en este juicio, acontecimientos que pondrán a la luz escenarios, solo posibles con Memoria, Verdad y Justicia, que son necesarios procesar cuando se quiere construir nuevos espacios de libertad.