Amado dijo que en los grandes centros el precio siguen estando al valor que quieren (el Secretario de Comercio Interior, Guillermo) Moreno y el gobierno nacional. Apenas se sale de la circunvalación de cada ciudad, los precios vuelan al diablo, porque así lo dispuso la petrolera”.
También explicó que aunque no hay un aumento generalizado del precio del combustible en todo el país, como antes cuando aumentaba un 10, 20 o 30 por ciento, “en cada lugar que el mercado lo permite, los precios trepan. Entre ‘pito y flauta’, en algunos lugares ya aumentaron un 20 por ciento, como acá en Gualeguay, donde yo tengo mi empresa”.
Con relación al precio del gasoil, dijo que en Gualeguay, el gasoil cuesta un 20 por ciento más de lo que costaba un mes y medio atrás. “Un litro de gasoil costaba hace 45 días 1,515 pesos en una YPF, con precio de combustible consignado y hoy cuesta 1,764 pesos. Son precios impuestos sobre los que los estacioneros nada pueden hacer. Las petroleras que no son Repsol-YPF, que los combustibles no son consignados sino que tienen un valor propio, han ido acomodando los precios a cuenta de ir cubriendo sus mayores costos. Entonces, en los lugares donde más se controla está más bajo, pero donde no existen controles, el precio se dispara”, acusó.
El gas, otro problema
Con relación al precio del gas natural comprimido, Amado dijo que “a cuenta de las negativas de las petroleras de tener una rentabilidad acorde como tenían, se fue acomodando un centavo más o menos, pero el valor rondará el peso en cualquier momento. En algún momento tendrá un ajuste porque las petroleras vienen presionando para que así sea. Como son precios controlados, está todo como una caldera que en cualquier momento explotará”.
El combustible no alcanza
El comerciante advirtió que en Entre Ríos, el combustible “no alcanza” y explicó “no se habla de metros cúbicos. Existe una realidad que está relacionada con el crecimiento que registró la provincia que fue bastante bueno; las áreas sembradas crecieron”.
Por eso, dijo, la mayor demanda no fue acompañada por una oferta acorde de combustible. “Cualquier situación puntual como siembra o cosecha, o una actividad que haya en una ciudad del interior, que en pocas horas ve aumentado su parque automotor, hace que los estacioneros se queden sin combustibles. El tema de los cupos que impuso (el gobierno nacional) es tan perverso, que en vez de decir ‘usted tiene tantos litros, véndalos en el mes’, te los dan de a gotitas. Si fuese de otra manera, yo vendo el cupo asignado y después les doy vacaciones a los empleados, busco otros recursos o pinto la estación. Pero la realidad es que los cupos te los dan divididos de tal manera que hasta pueden ser diarios. Tenés durante cuatro horas, durante seis no y después hay que esperar que venga el camión. Si se le acaba al estacionero de la otra esquina, la gente te compra a vos y en dos horas te quedaste sin combustible. Así no se puede trabajar, es un sistema perverso”, se quejó.
No obstante destacó el apoyo de la secretaría de Energía provincial, pero dijo que a pesar del esfuerzo que hace desde el gobierno provincial “el secretario de Energía (Carlos Molina), cuando manda algún lugar a relevar, nunca sabés si llegó un camión antes o hace cinco minutos o viene mañana. Todos los datos se los tienen que dar los empleados, que le dicen que hace cinco o siete días que no hay combustible. Nos quedamos desabastecidos por horas, por dos, por diez, por quince. Eso hace que no podamos accionar legalmente porque cuando mandamos una carta documento, porque tal vez en ese momento nos trajeron cinco litros de nafta o gasoil y las petroleras cumplieron. Esa es la situación, y lamentablemente, hasta ahora, no se puede resolver”.