Un grupo de 16 bailarines del Ballet Salta desplegó todo su talento, el que les fluye instantáneamente, reflejando en cada cuadro que representan, la autenticidad de cada región, respetando lo esencial de los bailes auténticos de folclore e incluso del tango. Con coreografías netamente populares, en las que pusieron de relieve la proyección folklórica de las danzas populares, el ballet dirigido por Marina y Hugo Jiménez, con más de tres décadas de trayectoria ininterrumpida recorriendo escenarios del país y del exterior, cautivó al público local, el que ocupó, desde muy temprano -al caer la tarde del domingo-, la totalidad de las plateas disponibles, obligando incluso a los organizadores a salir en la búsqueda de más sillas para darle comodidades a los espectadores.
Si bien la calidad artística, como resultado de un esmerado trabajo que cosecha reconocimientos a nivel nacional e internacional, fue receptada de inmediato por el público. La puesta escénica, tanto de luces como de vestuario, con varios cambios durante toda la función, y sonido, fue impecable.
Un comentario aparte merecen los espectadores, quienes aportaron un marco único al espectáculo. Grandes, adolescente, preadolescente y niños vibró a la par de los artistas en escena.