Según la información aportada a DIARIOJUNIO por el grupo de mujeres conocidas como “Pan y Rosas” hay obreras de Kraft, PepsiCo, Felfort, trabajadoras del INDEC y otras dependencias estatales, docentes de Ademys, SUTEBA, AGMER, estudiantes secundarias y universitarias.
“No podemos permitir que la Iglesia genocida, que en Paraná es conocida por el aval del cardenal Tortolo con la maternidad clandestina que funcionaba en el Hospital Militar, siga metiéndose en los Encuentros de Mujeres para impedir que debatamos sobre nuestro derecho al aborto”, señaló Alejandrina Barry, hija de desaparecidos, quien recientemente presentó una querella contra la Editorial Atlántida por tergiversar su historia, en 1977, para legitimar el terrorismo de Estado.
Jesica Calcagno, de la Secretaría General del Centro de Estudiantes de Sociales, agregó: “El entusiasmo y el esfuerzo de miles de mujeres de todo el país que nos reunimos en este Encuentro, tiene que transformarse en el puntapié inicial de un movimiento de lucha por el derecho al aborto y por la separación de la Iglesia del Estado. Por eso proponemos que se vote un plan de lucha nacional, para que no haya una mujer muerta más por abortos clandestinos.”