Más concretamente, la carne vacuna, el pollo, la leche fluida y los cereales, entre otros tantos productos que integran la canasta básica, no serán alcanzados por el dólar agro que contempla un tipo de cambio diferencial de $300 hasta el 31 de agosto y que comenzará a regir en mayo. Hasta su formal puesta en marcha, el Gobierno buscará primero delimitar rubros no tan sensibles en el consumo doméstico, como la vitivinicultura, la miel o el maní, y a partir de allí cerrar acuerdos con las empresas participantes para que cumplan con el abastecimiento en el mercado interno dentro de un convenio de precios marco. Una medida que entonces serviría para atraer más divisas y sumar más empresas y productos al acuerdo de Precios Justos.
Además, para poder acceder a este tipo de cambio diferencial, cada exportador y/o empresa tendrá primero que anotarse en la secretaria de Comercio, ingresar al programa de Precios Justos y, posteriormente, hacer la debida gestión en AFIP. Luego de realizados estos trámites y con la debida aprobación de la cartera que conduce Matías Tombolini, recién ahí podría comenzar a operar bajo el nuevo esquema. Según indican fuentes oficiales, la resolución para las economías regionales más detallada saldría publicada esta semana.
Tal como sucedió con las economías regionales, falta también una resolución más respecto a la soja para que comience a funcionar plenamente el tipo de cambio diferencial de $300. Este martes se conocería la letra chica del decreto y a partir de ese momento estaría zanjada la cuestión técnica para operar con el denominado dólar soja III. Justamente por esta cuestión, el lunes no se cerraron ventas bajo esta modalidad y por el momento tanto productores como la industria extrusadora y las exportadoras estudian los pasos a seguir.