«El gran problema es el reduccionismo que se hace de todo instalando una dialéctica simplista y absurda «corte o no corte», «paro o no paro», «river o boca» «aborto o no aborto»… así no se solucionarán los complejos problemas que nuestra sociedad padece hoy, hay que hacer una análisis más profundo de la problemática, el tema del aborto tiene que ver con que no hay una concepción coherente de lo que es la vida humana y no se valoran los derechos esenciales» Más adelante comentó: «Si como dicen algunas doctrinas, la vida humana comienza desde la «concepción» (de la unión de las células sexuales) el aborto violenta la vida de ese ser humano por nacer. Si por el contrario, se concibe que la vida humana comienza a partir de la apertura al mundo, es decir desde el nacimiento, cuando aquel ente en formación ya puede tener vida con independencia del cuerpo de la, ahora, madre, tal como lo sostiene otro gran sector de la sociedad, el aborto no atenta contra la vida humana, pero sí pone en riesgo al vida de la mujer embarazada y es por eso que debe reconocérsele el derecho a disponer sobre su propio cuerpo, y asistirla en su salud. En tal caso el aborto deberá ser legal y deberá practicarse en todo hospital público».