Uno de los libros más conocidos de Adolfo Bioy Casares, relata la situación vivida por los viejos, cuando un grupo de jóvenes nazis – fascistas, decide matarlos a todos, lugar de la guerra, fue el barrio de Palermo en lo que fue la capital federal, generando así una vida de terror en este grupo etario. Hoy día tenemos una situación práctica pura del libro que cuando lo leí, creí, iluso de mí viviendo en este país, que sería solo una historia salida de la fecunda imaginación de Bioy, Pero nada es imposible en este multifacético e inesperado país. Si miramos la actitud de este gobierno frente a los jubilados, pagando cifras miserables para el mantenimiento decoroso y humanitario, los aumentos en cuenta gotas y las actitudes leguleyas para dilatar los tiempos en los juicios ganados al PAMI y esperar que el beneficiario muera y así evitar el pago de que la justicia reconoció.
La idea es en el marco de esta guerra que algún miembro de la familia y/o amigo se haga cargo del peso social del jubilado y para poner el moño en esta guerra del cerdo, pergeñaron una nueva discriminación (entre tantas):
Si un geronte de 70 o más años tiene el atrevimiento de seguir trabajando o simplemente disfrutando de la “”tranquilidad de su condición de jubilado””, deberá resistir como pueda los vericuetos burocráticos para conseguir un carnet de conductor.
Para cumplir con la nueva ley, cada año calendario, una vez cada año, caduca el permiso de conductor y deberá revalidar sus condiciones de manejo. Obviamente nadie está en desacuerdo en tomar los recaudos para mejorar la seguridad vial, pero usando un criterio de razonabilidad.
Este trámite lleva en esta ciudad, Concordia, un tiempo mínimo de 1 mes, mas un pago de pesos que puede llegar a 0 y un largo mes que se debe estar a disposición de la burocracia municipal.
La secuencia es: un curso de 5 días, más la espera del resultado consistente en un examen de elección múltiple (multiple choise), algo así como 50 preguntas que debe contestarse casi en el 100%, hecho inconcebible, dado que todos los exámenes de este tipo tienen aceptado un 70% más o menos de respuestas correctas para ser aprobado, al menos así cursé mi carrera de médico, de médico residente y de todo examen de este tipo que tuve que superar tanto nacional o internacional, aberración total.
Luego de este paso, viene el examen de manejo, finalmente y los más ilógico, el examen médico, es decir que el pobre anciano de 70 ó más años, si pasó todas las trabas que se imaginaron los discriminadores de turno, acá puede ser descartado como conductor, luego de haber perdido todos estos días. No sería lo más lógico iniciar el proceso con el examen médico primero y luego residente está en condiciones físicas y psíquicas, comenzar la tediosa procesión??
Se ha hecho un estudio estadístico de los accidentes que protagonizan las personas de más de 70 años, frente a otros grupos etario???.
A este despropósito se le suma la inoperancia de la burocracia autóctona que no se destaca justamente por su profesionalidad, mate y factura por medio debe Ud. Preparase para dejar sus actividades durante 1 mes, si trabaja peor (o mejor para la guerra del cerdo)
Pero lo más inconcebible es que este examen debe realizarse en su totalidad en cada año o si Ud. cambia de domicilio, debe volver a hacer todo el periplo nuevamente, es decir todos los pasos anteriores, aunque los haya hecho hace 5 días, pude ser esto????.
En fin estemos los llamados viejos, preparados para nuevas agresiones en esta guerra del cerdo concordienses. Si esto hacen con personas de 70 ó más años, no quiero pensar en lo que tienen preparado para las personas con capacidades diferentes.
Nadie en su sano juicio puede, vuelvo a repetir, estar en desacuerdo en evaluar las condiciones de conducto de cualquier persona, pero no un trámite despiadado, donde se debe perder de trabajar o faltar a su actividad durante un lapso tan largo. No tienen las autoridades municipales o los ediles la plasticidad mental para hacer un trámite racional, los controles no son para la prevención sino para el castigo del contribuyente.