Según contaron los testigos del hecho sucedido en la zona sur de la ciudad, entre calles Brown y Castelli, en cercanías de la parroquia Gruta de Lourdes y la cancha del club Sarmiento, este empleado municipal de nombre Andrés Guibaudo, venía huyendo (Se desconoce los motivos dado que la policía aún no ha brindado detalles del caso), saltando sobre los techos de las viviendas hasta que bajó y encontró una casa que tenía su entrada del frente abierta. Se metió en el domicilio y corrió en dirección al patio para seguir su huida por el fondo. Los habitantes de la propiedad, que iban detrás de él, le cerraron la puerta trasera dejándolo atrapado en el patio.
Según testimonios de los presentes, el trabajador municipal, viéndose en la imposibilidad de escapar escalando los muros perimetrales, se volvió sobre sus pasos y arremetió contra la puerta causándole severos daños, pero sin poder violentarla.
Así estuvo retenido durante un tiempo hasta la llegada del personal policial que lo llevó detenido.
Este mismo empleado municipal, de unos 27 años de edad, supo conducir la ambulancia de la Asistencia Pública, pero fue apartado de dicha función luego de algunos episodios irregulares y tras ser imputado por el delito de hurto de 4 taladros en un supermercado mayorista de calle Laprida a principios de marzo del corriente. Por dicho episodio pesaba sobre sí un sumario administrativo en curso. Según fuentes del propio municipio ahora se le sumaría un nuevo expediente por este caso conocido en el día de hoy.
Tiempo antes este mismo municipal, cuando conducía la ambulancia, (ahora desempeña labores administrativas en el Centro del Fortalecimiento Social del área de Salud), fue denunciado por quedarse con las pertenencias de Horacio Valdéz, un ex empleado del Parque Industrial de Concordia que falleció el 10 de agosto de 2018 al colisionar de frente a bordo de su moto contra otro motociclista que se cruzó de carril al querer esquivar un lomo de burro. Valdéz era por entonces la pareja de la bailarina de la comparsa Emperatriz, Johana Vargas, quien se quitó la vida un año después.
Por ese último hecho, Guibaudo reconoció que tenía en su posesión las pertenencia de Valdéz porque no había encontrado a quién devolvérselas luego de que lo trasladara en la ambulancia que conducía por aquel entonces.