En primer lugar, indicó que Concordia tiene el boleto único “más caro del país”. Supera en $ 0,25 al boleto único que se cobra en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde “circulan coches con perfecto estado de conservación y una regularidad excelente en la prestación del servicio”. “Claro, en Capital Federal las líneas de colectivos son controladas y sancionadas cuando el servicio se torna ineficiente”, dijo.
Gorostegui sostuvo que en Concordia hay pocas empresas que prestan un buen servicio. “Y también están las otras; las que tienen cachivaches circulando por la ciudad poniendo en peligro a las personas transportadas, a los peatones y a los automovilistas debido al patético estado de los colectivos”
Además hizo hincapié en la falta de seguro obligatorio. “Muchas veces se pudo constatar cuando ocurrió algún accidente y la Municipalidad de Concordia fue demandada y obligada a pagar los daños ocasionados. Si, con sus impuestos hacemos frente a las obligaciones de los amigos del poder y a la inoperancia de quienes deberían ejercer el control”, indicó.
El dirigente explicó que cuando una línea es concesionada para que sea explotada se firma un pliego que contiene requisitos mínimos de calidad del servicio que, ante el incumplimiento de alguno de ellos, el municipio tiene la potestad de resolver la concesión y efectuar un nuevo llamado a licitación. Por ejemplo, la antigüedad máxima de fabricación que deben tener las unidades (15 años), seguro obligatorio, choferes asegurados en una ART, regularidad mínima de cinco minutos entre coche y coche, unidades pintadas con los mismos colores que identifiquen a la línea y deben exhibir en el frente un cartel luminoso con el número para que el usuario la identifique claramente.
“Cuando el lector razona sobre esto rápidamente se da cuenta que estas disposiciones están a años luz de ser respetadas por muchas de las empresas de colectivos pese a que son básicas y de fácil cumplimiento”, consignó.
Y si en todas las ciudades se cumplen sin mayores dificultades, Gorostegui se preguntó por qué en Concordia eso no pasa. “La respuesta es porque ni el Presidente Municipal ni los concejales aplican la ley. No controlan ni sancionan pese a lo evidente de lo que aquí se denuncia”.
En consecuencia aseguró que perjudican a los trabajadores que dependen exclusivamente del colectivo para ir a trabajar o mandar sus hijos a la escuela. “No queremos nuevas ordenanzas para regular el transporte. Queremos que se apliquen las ordenanzas vigentes y se sancionen a los incumplidores. Pese a ello, nuestros ediles debaten qué nombres ponerles a las calles de la ciudad”, ironizó el titular del comité Ciudad.