Asmed Jaluf caminaba como cualquier parroquiano el pasado jueves por la vereda de la catedral frente a la plaza 25 de mayo, cuando sin mediar palabra un joven que se cruzó de vereda le propinó un demoledor golpe de puño en el rostro, que fue rápidamente secundada por otro, y otro, y otro, hasta que finalmente lo separaron, mientras el profesional preguntaba “¿quien sos? ¿Por qué me pegas?” y se apretaba el rostro con las manos para detener la hemorragia. Minutos después, Jaluf era trasladado a un sanatorio privado y el agresor a la jefatura de policía, donde sería liberado de inmediato. Según se informó a DIARIOJUNIO desde la policía en esa oportunidad, “fue por orden del fiscal que se lo identificó y se lo envió a su casa” ya que no había denuncia.
La gravedad que esta decisión constituía para el caso, ya que más allá de la inimputabilidad del sujeto, era evidente que el mismo requería de un tratamiento y que además continuaba siendo peligroso para terceros e incluso para sí mismo, no pasó de inadvertida por este medio y tampoco para nuestros lectores, quienes en numerosos comentarios destacaron la desinteligencia de la medida.
Ante esta situación, DIARIOJUNIO intentó durante la tarde de este viernes tomar contacto con el Fiscal de turno Tobías Podestá, a quién se le adjudicaba desde la Policía la errática decisión, pero este se hallaba de viaje. En su lugar, otra fuente judicial, señaló que “la policía tiene injerencia para ordenar la internación de una persona demente en Sala 8 si esta genera disturbios, no necesita la orden de un fiscal” y agregó que al fiscal Podestá no se le habría aclarado que el aprehendido tenía problemas mentales.
No obstante, cabe aclarar que ante la negación de dicha fuente a respaldar tales dichos con su identidad –la que prefirió preservar-, la situación queda presentada como la palabra oficial de la Policía contra la de -sin más- una fuente Justicial, hasta tanto el propio fiscal Podestá responda a dichas acusaciones.
La denuncia de Jaluf se hizo efectiva en la tarde de este viernes, y ahora la Justica deberá determinar mediante perito psiquiátrico si la capacidad mental del agresor, lo pone o no, en la figura de inimputabilidad presumida en su momento.