Y como no hay alternativa, la primera potencia económica europea se apresta a vivir semanas de parálisis, tanto en el plano interno como en el europeo.
Las elecciones anticipadas parecen lo más probable, pues Merkel excluyó dirigir un gobierno minoritario y sus antiguos aliados socialdemócratas (SPD) rechazaron categóricamente cualquier coalición bajo la égida de la canciller.
Los alemanes podrían volver a las urnas a principios de 2018, después de que en septiembre pasado ya eligieran a sus diputados.
Merkel dijo que se reunirá el lunes con el presidente Frank- Walter Steinmeier que tiene un rol institucional clave en el proceso de disolución del parlamento.
El domingo por la noche, la canciller había prometido "hacer todo lo posible para que el país esté bien dirigido en las próximas semanas". Merkel sigue en el cargo para resolver asuntos corrientes.