El proyecto sería girado al Senado sin inconvenientes ya que, además del Frente para la Victoria, la UCR, el Pro y el Frente Renovador adelantaron su apoyo. El Frente de Izquierda y el interbloque Frente Amplio Progresista (FAP), en cambio, impulsarán dictámenes alternativos.
A casi dos décadas de las privatizaciones que significaron el deterioro del servicio, y en línea con la modernización que trajo la gestión del ministro Florencio Randazzo tras la tragedia de Once, el proyecto declara “de interés público nacional y como objetivo prioritario de la República Argentina la política de reactivación de los ferrocarriles de pasajeros y de cargas”. Ello incluye “la renovación y el mejoramiento de la infraestructura ferroviaria y la incorporación de tecnologías y servicios que coadyuven a la modernización y a la eficiencia del sistema de transporte público ferroviario, con el objeto de garantizar la integración del territorio nacional y la conectividad del país, el desarrollo de las economías regionales con equidad social y la creación de empleo”.
Aunque el oficialismo habla de “proyecto de reestatización”, la iniciativa establecen como uno de los principios de la política ferroviaria “la participación pública y privada en la prestación y operación de los servicios de transporte público ferroviario”.
No obstante, también se establece que el Poder Ejecutivo “deberá adoptar las medidas necesarias a los fines de reasumir la plena administración de la infraestructura ferroviaria en todo el territorio nacional y la gestión de los sistemas de control de circulación de trenes, pudiendo a tal fin resolver, desafectar bienes, rescatar, reconvenir o en su caso renegociar los contratos de concesión suscritos” con las empresas privadas.
Otro de los puntos sobresalientes de la propuesta presidencial es el establecimiento de la “modalidad de acceso abierto a la red ferroviaria nacional para la operación de los servicios de transporte de cargas y de pasajeros”. Para el primer caso, esta modalidad “permitirá que cualquier operador pueda transportar la carga con origen y destino en cualquier punto de la red, independientemente de quien detente la titularidad o tenencia de las instalaciones del punto de carga o destino”.
Para cumplir con estos objetivos, la iniciativa crea la empresa Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado, que según Randazzo, será la “sociedad madre de todo el sistema”.
Esta sociedad podrá “proponer prácticas y líneas de acción coordinadas entre la sociedad Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado, la Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado y la Sociedad Belgrano Cargas y Logística Sociedad Anónima”, así como “aprobar las políticas, planes, programas y proyectos tendientes a la mejora constante del transporte ferroviario que lleven adelante” estas empresas.
El directorio de Ferrocarriles Argentinos estará integrado por un representante de la Secretaría de Transporte, por los presidentes de las empresas mencionadas, por dos representantes designados por el Ministerio del Interior y Transporte a propuesta de las asociaciones sindicales con personería gremial representativas del sector ferroviario y por un representante de los usuarios designados por la misma cartera.