900 estudiantes bailaron en la disco durante un periodo prolongado de tiempo. De repente, las luces se apagaron, se cortó la música y se encendió la energía de emergencia mientras una alarma de incendios comenzaba a sonar.
En menos de cinco minutos, el boliche quedó libre de personas. Mientras tanto, las ambulancias y autobombas arribaban al lugar para rescatar a los supuestos heridos y las víctimas.
El circuito previsto funcionó a la perfección. Mientras un grupo de Bomberos se encargaba de sofocar el incendio; otros rescataban a los heridos, pintados para la ocasión, quienes eran ubicados en un espacio delimitado.
Los elementos de seguridad y atención médica fueron: 50 bomberos, 2 autobombas y la unidad de rescate. Por la Policía hubo 35 efectivos, 5 móviles, 4 motos y el grupo especial GIA. Tampoco estuvo ausente la Federal que colaboró con un móvil y cuatro efectivos y Gendarmería que dispuso la ambulancia y cuatro hombres.
Las unidades de emergencia fueron Vida, Alerta, una ambulancia cada una, y Defensa Civil, todas con sus médicos y enfermeros. El personal del local tuvo una labor fundamental al organizar el simulacro.
En cuanto a la comunidad, autoridades municipales, educativas, docentes, padres y público en general, incluso niños, observaron cada detalle del ejercicio donde no se olvidó ningún aspecto, ni siquiera considerar algún detenido por disturbios. El simulacro fue coronado con aplausos que rubricaron el saldo exitoso del mismo, según indicó La Calle.