RESPONSABILIDAD CIUDADANA
La responsabilidad ciudadana frente a la brutal y repugnante sucesión de títulos virulentos, es clave para sostener un sistema democrático de ciudadanos libres que no deben temer una persecución mediática y judicial por pensar diferente a lo que el stablishment quiere.
Esos ciudadanos que creyeron en el cambio como sinónimo de mejoría ya tienen suficiente prueba a la vista, como para saber que todas las promesas electorales del macrismo ya son historia y formarán parte de una página que llevará el título de ESTAFA ELECTORAL.
Lejos de terminar con la grieta la profundizan. Es necesario ser ciego a esta altura de los acontecimientos para no comprender que el montaje de la corrupción no ha sido más que eso, de lo contrario como es posible que no hayan encontrado los millones de dólares que aseguraban la expresidente CFK había fugado al paraíso fiscal de las Islas Seychelles ; donde están los fajos de billetes escondidos en una bóveda de las viviendas del sur.
Que pasó con los millones que Máximo Kirchner se había llevado a otro paraíso fiscal junto a la ex embajadora en Venezuela o la supuesta millonaria suma escondida bajo tierra en la provincia de Santa Cruz.
La responsabilidad ciudadana implicaría saber que esos medios tienen intereses creados y necesitan que quienes atentan contra ellos, son sus enemigos. Cristina y Néstor atentaron contra esos intereses y ahí está la respuesta.
A Clarín pretendió obligarlo a través de la Ley de Medios, vender su imponente poderío mediático que solo puede existir en países bananeros, no en democracias avanzadas, donde como en EE.UU. está prohibida esa imponente concentración que, en el caso de este grupo no solo se cuenta por cientos, sino que ahora con Mauricio Macri, logró el cénit al asociarse a Telecom.
Solo la irresponsabilidad ciudadana puede permitir que esto se siga profundizando, pues en ese camino se nos va la democracia y la libertad y no es una simple expresión, debe creerlo.
ESTAFA ELECTORAL
Si se considera un ciudadano responsable no puede negar lo que ocurre ya no en el país, no irnos tan lejos, hablemos de esta provincia. Afirman que este será el año de la obra pública. En Entre Ríos ya hay 2.000 trabajadores de la construcción menos que en 2015. Y no solo esto, hace apenas unos días más de un centenar de trabajadores fueron suspendidos en Viale por la empresa Cartellone.
Si nos vamos a la industria avícola, la más importante de la provincia, el escenario es para preocuparse. La CGT regional Uruguay acaba de contarnos que el año pasado las empresas suspendían y que ahora ya están despidiendo trabajadores.
Si recorremos lo que ocurre en el Parque Industrial de Gualeguaychú los despidos tienen lugar casi a diario. Por caso citemos empresas como Entre Ríos Crushing, que produce aceite y harina de soja ; la empresa fabricantes de neumáticos Imperial Cord, sus dueños denunciaron difícil situación por la importación de China.
Ni hablar de lo que ocurre en Concordia y Federación con la citricultura, donde la cantidad de trabajadores ocupados ha disminuido sensiblemente.
A su vez, el ataque a la clase trabajadora es incesante por parte tanto del presidente como de sus funcionarios. Desde el allanamiento y destitución ilegal de Omar Plaini hasta la arremetida contra los jueces laborales que osan fallar a favor de algún trabajador o las diatribas contra abogados laboralistas.
O sea cualquier vestigio que contradiga los planes del gobierno es blanco de ataques.
Sería ocioso recordar que prometieron bajar la inflación ; el déficit fiscal ; terminar con la pobreza ; y generar puestos de trabajo así como traer al país una lluvia de inversiones que darían trabajo de calidad.
Es imposible permanecer impasibles e indiferentes frente a esta catarata interminable de malas noticias que diariamente son tapadas con nuevas denuncias de corrupción que solo son eso, denuncias, que no llegarán más allá de la imputación y el procesamiento porque son puro humo que tapa la impudicia de un gobierno que, cada vez más claramente aparece como un gobierno de ricos para ricos.
Pobre país si sus habitantes no mejoran su calidad ciudadana y se preguntan urgentemente de donde les surge tanto odio y si ese odio desparramado con tanta virulencia les ha servido para mejorar su situación o la de sus convecinos.