Raúl Gullino, comentó como realizó la adopción de Sabrina y “estuvo muy bien”. Los testimonios fueron emotivos porque se trata de dos familiares directos. Por su parte, Jorge Negro, el tío de Sabrina y Sebastián Álvarez, “habló de la lucha que tuvieron al momento de conocer que había sido secuestrada y desaparecida Raquel Negro junto con Tulio Valenzuela y también lo reivindican a Álvarez, el papá de Sebastián, que había sido secuestrado y desaparecido antes”, señaló Sobko. Negro reivindicó a su hermana por la lucha y la entrega, al igual que a sus dos cuñados. “Estuvo muy bien, muy emotivo”, acotó la integrante de HIJOS.
Por su parte, Ballester estuvo “muy bien”. Es que explicó que, en esencia el Ejército debe ser “Sanmartiniano”, cuya misión es “la defensa de nuestro pueblo” y cuestionó la opción contraria que adoptó el Ejército ya en la década del 60. Sobko manifestó su satisfacción al enterarse que hubo efectivos militares que no hicieron lo que los genocidas.
No obstante, las palabras de Ballester molestaron a Guerrieri. “Cuando hablás de que violaron, asesinaron, ellos no se enojan pero cuando alguien, un camarada, los devela tal cual son, se enojan. Estaban muy enojados, evidentemente, y su indagatoria se fue por las ramas”, dijo Sobko. Guerrieri señaló al tribunal que el resto de los imputados era “su gente” por lo que estuvieron bajo sus ordenes.
“Cuando se habla de delitos aberrantes, a ellos no se les mueve un pelo, no hacen un gesto pero cuando alguien de la misma fuerza habla en oposición a las ordenes y los actos que ellos hacían se enojan”, reiteró la militante de HIJOS. Además, Sobko recordó algo similar sucedido en Goya (Corrientes) cuando se “reían” literalmente en momentos en que se les mencionaba la tortura o la desaparición de militantes pero se enfurecían cuando se les endilgaba el robo de pertenencias. “Se enojan por cosas mínimas. Es sorprendente ver un ser humano en esa situación”, indicó.