Si bien estaban Loggio y Guillermo Peñalver, representando al municipio y al ministerio de Trabajo de Entre Ríos respectivamente, Camejo fue enfático al señalar que no se pudo avanzar en el tema porque “no estaban las personas que realmente tienen que estar”.
El gremialista aseguró que concurrió interesado en debatir acerca de la aparición de trabajadores de afuera cuando en realidad hay concordienses que necesitan prestar servicios en la cosecha. “Hay mucha mano de obra”, indicó el gremialista. No obstante, dejó en claro también que es consciente de que hay empresarios “pícaros” que aprovechan para traer “mano de obra barata”.
A la luz del hallazgo de cosecheros que cobran $ 140 (tal como lo registró DIARIOJUNIO el lunes) o menos por una jornada laboral de ocho horas, el responsable del sindicato precisó que en paritarias se convino que un cosechero debe percibir $ 175 por día. Y $ 183 el empacador por la jornada laboral.
“Pero hay muchas agencias de servicios que pagan $ 100 o menos el día o sino les pagan por tanto. Les pagan $ 3 por bandeja. Diez bandejas son $ 30”, manifestó. En realidad, deberían desembolsar entre $ 15 y $ 18 por cada bandeja, más aún en quintas en donde es difícil cosechar porque ha caído granizo, por el viento o la lluvia.
Respecto de las condiciones de alojamiento, Camejo puntualizó que estaba esperanzado en que la municipalidad, tal como lo reglamentó a mediados de año, se iba a encargar de controlar en forma efectiva que se respetaran las condiciones mínimas de espacio y de higiene. No obstante, admitió que sigue pasando lo mismo que viene denunciando desde hace años. “De diez lugares donde puede estar viviendo gente hacinada, se muestra uno o dos”, indicó.
Justamente, enterado de lo publicado el lunes sobre los galpones en calle Brasil, el sindicalista dijo que la situación es peor en quintas y chacras, lejos de la ciudad, donde también son alojados los trabajadores. “Es inhumano como están viviendo”, indicó.
Por último, Camejo dijo que los empresarios se fueron con las manos vacías debido a que habían ido con intenciones de encontrar facilidades para obtener créditos bancarios blandos para recomponer las plantaciones. “No se charló porque cuando hay mucha gente que no es la que tiene que estar, no se puede avanzar en nada”, dijo.