La idea es establecer una playa de transferencia de basura para llevarla al Campo del Abasto. “El objetivo es plantear políticas asociativas, cooperativas, y ayudarla a la comercialización para conseguir mejor precio”, expresó. Los carreros venden los materiales reciclados que encuentran: metales, cartón, papel, vidrio y botellas de plástico. “Se los pesa el que se lo compra. No tiene balanza el carrero: debe confiar en que el que le está comprando le está vendiendo bien su producto”, expresó.
Paralelamente, dijo que también se debe establecer una retribución adecuada por su trabajo. “Que el valor que ellos reciben sea un valor justo, y no un valor de monopolio o de oligopolio”, expresó.
“En los últimos 8, 9 o 10 años ha crecido de manera geométrica la figura del carrero, ciruja, cartonero o como lo querramos llamar”, expresó. Loggio aseguró que en la municipalidad no hay datos concretos acerca de la cantidad de carros que recorren diariamente las calles de la ciudad. Desde la “Mesa Ambiental” se propusieron, como primera medida, realizar un censo de los carreros. “Vamos a tratar de llegar a través de las comisiones vecinales a la realidad de cada uno de los barrios para lograr una identificación”, dijo Loggio.
A partir de ahí, la idea es plantearles a los sectores una propuesta de trabajo para que logren “un mayor orden en su actividad”. Loggio expresó que uno de los obstáculos que se encontrarán es que “es un sector absolutamente informal: no hay organicidad, representatividad”. En resumen, se trata de una labor “absolutamente individual”.
Como antecedente favorable para entablar un diálogo, señaló que en la reunión de la mesa ambiental había cuatro carreros sentados. “Estaba el decano de los carreros, Don Suarez, del Ex-Aeroclub, que tiene 50 o 60 años arriba del carro que nos ayuda a reflexionar sobre la problemática”, expresó Loggio.
Por otra parte, el subsecretario de Medio Ambiente confirmó que la municipalidad no tiene recursos para invertir en un programa como el que describió. Por eso se lo plantearon a la provincia. “Yo estuve la semana pasada en la secretaría de Medio Ambiente y estoy viajando de nuevo este jueves para desarrollar la propuesta nuestra”, explicó.
La idea es desarrollar el programa a lo largo de un año entero. “Si nosotros logramos demostrarles a los amigos que trabajan con el carro que el programa les va a mejorar sus condiciones de vida, después de un año van a querer seguir participando”, auguró Loggio.