A una semana de terminar el mes de mayo y con muy poca difusión, la ANSES emitió un ultimátum con fecha límite hasta el 31 de ese mes para que aquellas personas que cobran el plan por discapacidad se presentaran ante el organismo nacional a confirmar datos personales y hacer un re empadronamiento de cada caso. De lo contrario, advirtieron la baja del beneficio que deberán luego, volver a tramitarlo. Ante semejante amenaza, lo más de 10 mil inscriptos se afilaron en la puerta del organismo y formaron colas que alcanzaron las 5 cuadras y con demoras de hasta 7 hs. “En mi caso llegué el lunes a las 8:00 de la mañana y recién me atendieron a las 13:00. Todos ese tiempo hubo gente grande y mamá con hijos discapacitados esperando parados”, lamentó.
“Yo llegué a las 8 pero había gente que estaba desde las 22 de la noche anterior, terrible. Sólo nosotros sabemos el temor a perder la pensión”, advirtió Viilafañe. “Una vez que pasabas la puerta, después de horas de esperar, los bidones de agua estaban vacios, había gente anciana descompuesta, mamás con hijos discapacitados en los brazos y pocos asiento. Entonces, hacían rotar a las personas para que todos puedan sentarse un ratito”, comentó. “Resulta que después de 3 o 4 y hasta más horas de gente haciendo fila salió uno de los señores encargados a decir que se había extendido la fecha limite por una semana más. Una vergüenza”, remarcó.
Finalmente, la mujer informó que el trámite demora sólo unos minutos porque lo único que hacen es pedirte el DNI y corroborar el domicilio actual. Nada más. “Tanto miedo y tanto lio para esos minutos nomás, pienso que quizás se podría hacer de otra manera que no provoque tanto desgaste”, sugirió. “Yo me asusté porque pensé que podían dar de baja al beneficio. No entiendo porque no avisaron antes. Toda la gente se quejaba por eso, hubo una señora que estuvo en la oficina en la misma semana, por otro tramite y no le advirtieron nada. Un desastre”, concluyó.