“Nunca se cumplió con la entrega de ropa de trabajo ni los elementos de limpieza básicos y fundamentales para sostener cualquier establecimiento educativo y brindar las garantías sanitarias a toda la comunidad educativa. Para cubrir esta demanda y como desde esta seccional lo hemos reiterado hasta el cansancio, son los fondos de las cooperadoras (el esfuerzo de los padres) los que permiten cubrir los insumos de limpieza”, explicaron desde ATE.
“Por la falta de personal, los directivos sobrecarguen a los trabajadores de tareas, muchas de las cuales no están obligados a cumplir como por ejemplo trabajos de plomería, electricidad, entre otros. Es aquí donde debemos recordar la necesidad de que el Estado, a través de la Dirección Departamental, garantice la formación de cuadrillas con obreros especializados que se encarguen de estas funciones para evitar accidentes. Pero esto tampoco ha sido resuelto, los trabajadores auxiliares continúan exponiendo su salud al cumplir con tareas ajenas a su función”, expresaron.
“Las condiciones de higiene y seguridad laboral continúan siendo deplorables, espacios reducidos, edificios sin mantenimiento, obras inconclusas, conexiones de gas inapropiadas, redes eléctricas sin control, matafuegos vencidos siguen siendo realidades de todos los días”, señalaron.
En los comedores, las partidas no han sido actualizadas y sigue siendo de $ 2.50 pesos por chico. “Resulta triste pensar qué alimento nutritivo se puede garantizar a un niño con ese dinero. Ni siquiera una caja de leche. Pero es nuevamente el ingenio y el acompañamiento de padrinos de las escuelas y la cooperadora los que hacen los esfuerzos para que al menos una vez al día, los chicos pueden llenar sus pancitas”, señalaron.
Los auxiliares de educación como cocineras, ordenanzas y administrativos son los trabajadores “más castigados salarialmente” ya que el sueldo mínimo es de 2990 pesos por lo que las cifras indican que un porcentaje mayor al 70 % de los trabajadores del Estado se encuentra por debajo de la línea de pobreza.