“Es importante mirar esta materia prima emocional. La visión de la sociedad sobre lo que viene es dinámica. Eso contradice los análisis que sostienen que cuando ganan los oficialismos se apuesta a la quietud.” Quien le dijo esto a Miradas al Sur fue Ignacio Ramírez, director de Estudios de Opinión Pública y Mercados de Ibarómetro. Una visión similar tuvo la directora de Analogías, Analía del Franco, que señaló: “El voto al kirchnerismo es para que continúen los cambios, para que se siga gobernando con un estilo que plantea debates y toma decisiones permanentemente”.
El ánimo tiene más matices cuando comienza a desglosarse la agenda. El tema que más preocupa a los argentinos, en esto coinciden todas las encuestas, es la inseguridad. “Siempre está primero. Más del 60% de la población dice que es su principal preocupación”, remarcó Artemio López, director de la consultora Equis. López agregó que, a pesar de este indicador, la mayoría de la sociedad no votó el 23 de octubre pensando en la inseguridad. “La gente cree que es un tema de muy difícil resolución. Nadie pudo capitalizarlo en términos electorales”. Ramírez, por su parte, le sumó otras aristas al análisis. “El reclamo por más seguridad es una cuestión global –remarcó–. Hay países europeos en los está al tope de la agenda”. El consultor dijo, además, que cuando en las encuestas se pregunta quién cree que puede resolver esta problemática, “la mayoría se pronuncia por el Gobierno Nacional”.
El segundo lugar en la agenda lo ocupan el crecimiento económico y el empleo, aunque están muy por debajo de seguridad. Los tres encuestadores coincidieron en que entre el 25 y el 30% lo pone como su preocupación central. “Es un indicador que cambió mucho los últimos años. En 2001, 2002 y 2003 estaba arriba de todo”, dijo Artemio. Ramírez, por su parte, señaló que este punto de la agenda muestra un rasgo característico de la sociedad argentina, la valoración de la igualdad. El consultor contó que en un sondeo, que realizó a principios de octubre, una de las preguntas fue: ¿cuál es la esencia de la democracia? “Había dos opciones para contestar, libertad e igualdad –dijo Ramírez–. El 54,9% optó por igualdad, un 17 por libertad y el resto no respondió.”
Un dato llamativo que mencionó Artemio es que en sus últimas encuestas la inflación no aparece entre los temas que más preocupan. El consultor hilvanó la siguiente explicación de por qué: “Si se miran los indicadores de consumo, se ve que han venido creciendo. Es la prueba de que la inflación no está produciendo una contracción del poder adquisitivo. Cuando regularmente aumentan los salarios, las jubilaciones, y se cuenta con instrumentos como la Asignación Universal, el efecto de la inflación disminuye porque la gente lo siente menos en su vida cotidiana”.
¿Hay crisis? Todos los días, las notas de los diarios, los noticieros y las radios muestran la crisis financiera que azota a Europa y Estados Unidos. Los consultores que hablaron con este medio sostuvieron que esto no ha impactado en el optimismo de los argentinos sobre su futuro. La pregunta cae de madura: ¿por qué?
“Hay una cuestión geográfica –dijo Analía del Franco–. Estamos lejos de los epicentros de la crisis.” “La población –señaló López– tiene una serie de imágenes, pero no sigue al dedillo el proceso. Lo que sí percibe es que acá estamos mejor que antes y que allá están peor, que las cosas se dieron vuelta”. “Una cuestión a tener en cuenta –remarcó Ramírez– es que hay muchas personas que tienen amigos o familiares en España. La comparación de las situaciones es más vívidas y profundiza la sensación de que el rumbo de la Argentina es mejor.” Los tres analistas coincidieron en que, mientras la crisis no impacte sobre la vida cotidiana, seguirá siendo un tema marginal en la agenda.
Las encuestas también midieron las últimas medidas del Ejecutivo. Los datos que arrojaron derriban varias creencias instaladas por los medios de comunicación tradicionales las últimas semanas. El sondeo de Ibarómetro indicó que el 54% de la población, en el área metropolitana de Buenos Aires, está de acuerdo con el control a la compra de dólares, un 33 está en contra y un 13 no contestó. “Lo primero que desmitifican estas cifras es que el Gobierno aprovechó la transición para tomar medidas que eran antipáticas para la sociedad –dijo Ramírez–. Hay bastante sentido común en los números de la encuesta. La mayoría de la población no compra dólares, pero sabe que una corrida le puede complicar la vida”. Artemio, sobre este punto, señaló: “Las tensiones con el dólar tampoco movieron el amperímetro del optimismo. Ésta es una prueba más de que es muy difícil que las expectativas cambien si se mantienen el crecimiento económico y el nivel de empleo. Ésos siguen siendo los puntos que explican el humor de la sociedad”.
Un humor que hoy está muy lejos de la melancolía tanguera que, supuestamente, caracteriza a los argentinos.