El gobernador dijo: “la intervención es todavía una hipótesis. Estamos analizando qué medida podemos tomar, pero será dentro del marco de la legislación vigente. Si tenemos que tomar alguna medida, la tomaremos. No hay afán intervencionista, pero algo vamos a tener que hacer”.
En caso de acefalía, el Poder Ejecutivo está facultado para intervenirlo aunque sólo por un plazo de seis meses. Pasado ese lapso, se debe convocar a elecciones para votar una nueva conducción.
Busti consideró que, en la actualidad, la obra social no puede justificar un recorte de prestaciones por cuanto el Gobierno “pagó toda la deuda que dejó el nefasto período de Montiel. Es decir, financieramente está bien, aunque desde el punto de vista de las prestaciones, no”.
Por último, indicó que la posibilidad de que Miguel Sampietro asuma como interventor no ha sido analizada. “De eso no hay absolutamente nada. De Sampietro sólo tenemos los informes que nos elevó alertándonos de la situación del Iosper como miembro de la Comisión Fiscalizadora, pero nada más”, añadió.
Mientras la posible intervención gubernamental va cobrando mayor dimensión, los tres directores que representan a la minoría en el gobierno del organismo, Néstor Minatta, Olga Foncea y Osvaldo Blanco, participaron de una rueda de prensa donde reprobaron una salida de este tipo. Pero están a favor de una alternativa que finalice en una convocatoria a elecciones anticipadas para renovar los siete directores, cuyos mandatos vencen en mayo de 2006.
Las internas dentro de la obra social provocaron que, desde hace un mes exista una acefalía cuasi-paralizante. Como ningún sector consigue juntar los votos suficientes, no se ha podido designar a un vicepresidente que reemplace a Francisco Medero, el presidente que desde hace 40 días está con licencia por enfermedad.