El pasado sábado 1º de enero, el diario Clarín titulaba que “Dilma asumió en Brasil pero no mencionó a la Argentina”. Luego, en el copete de la nota aseguraba que “prometió profundizar los lazos con los vecinos y el Mercosur. Habló de EE.UU. y de la Unión Europea”, y agregaba la pálida al decir “Pero no citó a nuestro país”. Obviamente que, para los lectores de ese diario que venían recibiendo el mensaje crítico por la no participación de CFK en el acto de asunción, el mensaje cerraba.
Sin embargo, todo se cayó al otro día cuando se conoció que “la flamante presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, visitará Buenos Aires antes de fin de mes para reunirse con Cristina Kirchner. Así lo acordaron ayer los cancilleres Héctor Timerman y Antonio Patriota en un encuentro que mantuvieron en el Palacio de Itamaraty”.
Por si esta información fuera escasa para demostrar la profundidad de la relación con el vecino país, se conoció también que antes de la llegada al país de Dilma, visitaran estas tierras el propio Patriota y el nuevo ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim.