En un radio de 15 cuadras, delimitado por calles Rivadavia al oeste, Tucumán al norte, Asunción al sur y Lamadrid al este, hay 12 pérdidas de agua corriente. En los considerandos del proyecto, Pezzarini sostuvo que mantuvo varias reuniones con los vecinos de la zona donde le indicaron los lugares donde se produjo la ruptura de la red y que algunas de ellas datan de hace más de un año.
En la esquina de Asunción y Colón, una vecina propietaria de un kiosco aseguró que la pérdida de agua que brota en la calle enfrente a su negocio data de hace dos meses. “Todos los vecinos llamaron a Obras Sanitarias y no vino nadie”, aseguró. “Es un asco”, agregó respecto del charco permanente de agua que corre calle abajo.
Las falencias de la repartición a cargo del servicio de agua potable no son nuevas. A mediados de enero, el viceintendente Alejandro Casañas estaba a cargo del ejecutivo municipal cuando se acentuaba el problema de la falta de agua en plena emergencia hídrica en la ciudad. El titular del Concejo aseguraba que la situación de carencia se debía al mal uso del servicio. “Por lo que hemos evaluado en las últimas horas, decimos que hay un problema muy serio de derroche de agua, por ese motivo falta en algunos sectores de la ciudad”, decía en ese momento.
Casañas aseguraba en ese momento que estaban por comenzar con un programa de reparaciones intensivas de pérdidas de agua en la ciudad. Y sostenía que el personal de Obras Sanitarias “más allá de todo el trabajo que tiene, reforzará las guardias y cuadrillas para efectuar reparaciones”. A más de cuatro meses de las declaraciones, las pérdidas afloran simultáneamente en muchos lugares de la ciudad y sobretodo en el Lezca.