En un congreso gremial efectuado en San Jaime de la Frontera del año pasado quedó establecido que no habría inicio de clases sin una recomposición salarial previa. Perillo recalcó que el gobierno tuvo tiempo desde que finalizaron las clases el año pasado para convocar a los docentes. “Cosa que no ha sucedido”, dijo. Y anticipó que no creía que haya espacio para un encuentro entre el gremio y el gobierno a raíz de las elecciones internas. La fecha de las elecciones internas complementarias es el 25 de febrero mientras que el inicio de clases está fijado para el lunes 2 de marzo.
La Junta Electoral le extendió el mandato a la comisión directiva central pero, dentro de las funciones que le otorga el ministerio de Trabajo, no se encuentra la de sentarse en una mesa de diálogo a discutir salarios. “El gobierno no tiene con quien sentarse”, indicó.
“Tampoco habría quien pueda decidir si lo que el gobierno ofrece le sirve o no a los docentes salvo que se llame a un nuevo congreso”, acotó Perillo. La única traba es que no podría funcionar porque estarían presentes los congresales con mandato vencido y los que fueron electos en noviembre pasado. “Esto también traería una dificultad”, señaló. “El compañero debe de entender que esta cuestión de las elecciones no es para lo agrupacional sino para la institución y para el funcionamiento del sistema educativo”, indicó la secretaria de Acción Social.
La “Rojo y Negro” espera que el ministerio de Trabajo emita una resolución sobre los comicios complementarios fijados por la Junta Electoral. “Nosotros estamos esperando que el ministerio resuelva que estas elecciones no son legales porque ya ganamos las elecciones, hicimos una toma (de mandato) y asumimos”, expresó.
Por otra parte, la brecha entre el sueldo de bolsillo de un maestro que recién se inicia ($ 1400) y las exigencias del gremio ($ 2500) es muy grande. En tanto que el sueldo básico es de $ 811 y Agmer exige $ 1300. “Hay una distancia bastante considerable”, dijo Perillo.