En su desesperación, Gisela Chaparro comenzó la búsqueda, primero con personal de seguridad del nosocomio y luego se sumó la Policía. Al comienzo, la búsqueda fue infructuosa ya que “se los tragó la tierra, se perdieron en uno de los subsuelos”, relató.
Tras casi cuatro horas y cuando ya le quedaba como única esperanza concurrir a los medios de comunicación para difundir una foto del pequeño, hubo un llamado que alertó a la fuerza policial sobre la presencia de un niño que lloraba en una plaza, cerca de una villa.
Hasta allí se trasladaron los efectivos policiales y pudieron comprobar que se trataba de Agustín, el pequeño oriundo de esta localidad.
Afortunadamente todo terminó bien, aunque seguramente la angustia perdurará en esta mamá que no logra recuperarse del mal momento y, por supuesto, en el niño que a pesar de su corta edad sufre las consecuencias de lo sucedido.