La víctima se desempeñaba en el Comando de Patrullas Rural desde hacía algunas semanas, cuando su ex pareja, Tobías Villarruel, oriundo de Chivilcoy, viralizó un video y fotos íntimas de ella para extorsionarla, por lo que Asuntos Internos le abrió un sumario a la mujer.
Momentos antes de dispararse, San Román le escribió mensajes a sus compañeros de la fuerza policial que, alertados por la situación, fueron inmediatamente a su casa y la encontraron desvanecida en el suelo.
“Tobías Villarruel de la ciudad de Chivilcoy, fue quién viralizó fotos y videos de mi hija, hostigándola y amenazándola e hizo que ella quiera terminar con su vida”, denunció 48 hs antes de que falleciera y a través de Facebook, Graciela Álvarez, la mamá de la joven.
Actualmente el hombre está detenido en Bragado y fue condenado por el robo a un comercio de esa ciudad en 2018.
En ese posteo, Álvarez contaba que Belén tenía “dos pequeños hijos que ama con todo su ser, como así su trabajo, orgullosa de pertenecer a la fuerza policial”. Y continuó: “Tan culpable esta lacra, como todos aquellos que viralizaron. El ser humano es la peor de las especies en este mundo enfermo. Ojalá sus sucias conciencias no los dejen vivir en paz”.
Debido a esto, el sábado se realizó una marcha en reclamo de justicia por Belén, bajo el lema: “Si tocan a una, nos tocan a todas”. Y su familia pidió impulsar el proyecto de ley para incorporar como delito “la difusión no consentida de contenidos sexuales íntimos” que tendrá pena de prisión de tres a ocho años y multas.
A su vez, iniciaron una campaña para pedirle a la presidenta de la Comisión de legislación penal de Diputados, Ana Carolina Gaillard, que dé tratamiento urgente al proyecto de ley contra la “pornovenganza”, que cuenta con media sanción en el Senado desde julio pasado.
El proyecto, cuya autora es la senadora santiagueña Claudia Ledesma Abdala, ya tiene media sanción del Senado desde julio pasado y modifica los artículos 155 y 169 del Código Penal: propone penar la difusión de contenidos no consentidos de desnudez, sexual o erótico, incluso si se han obtenido con autorización de la víctima.
«Belén fue víctima, que quede claro, bajo ningún punto de vista se la puede poner en otro lado. Víctima del perpetrador quien difunde las imágenes compartidas en la intimidad (¿quién no lo ha hecho?), víctima de quien recibe y comparte el material, víctima de quien o quienes pronuncian su nombre apuntando con el dedo o catalogando sin siquiera pensar en el daño que ocasionan, víctima del sistema que carece de leyes y abordaje inmediatos, víctima, víctima, víctima”, publicó Jorge San Román, primo de la policía.
Y concluyó: ”De nada sirve la conmoción colectiva cuando todo está consumado. Sólo sirve entender y enfatizarse que es comprometerse a ayudar a la víctima sin juzgarla. Perdón Belén”.