Por ese episodio, la joven fue sancionada con 10 días de calabozo pero su abogado logró que fuera reducido a la mitad a partir de las disculpas de la condenada a perpetua por el crimen de Fernando Pastorizzo, a quien asesinó de dos balazos con la pistola de su padre el 29 de diciembre de 2017.
De acuerdo al relato de la chica a una de sus compañeras, sus días en el calabozo húmedo y oscuro fueron interminables. Estaba incomunicada, sin sus libros, sin su celular ni su radio.
La pasé mal, pero no me quedó otra que soportar ese encierro, de un lugar muy chiquito, oscuro, que abrían dos veces por día. Fue un día que duró cinco días. A diferencia de la celda, donde me entretengo o hablo con mis compañeras, en el calabozo sólo tuve tiempo para pensar, me costó dormir y ni soñé”, le contó Nahir a una compañera.
Ahora, ella está en su celda otra vez. Un allegado aseguró que el primer día del castigo estuvo sin comer y que el espacio era de un metro por dos. «Creo que le tienen bronca porque todo lo que hace trasciende y quisieron darle un castigo ejemplar, pero por más que no se pueda tener un celular, tantos días en un calabozo es demasiado”, indicó la fuente.