En el juicio por jurados hay dos jueces: el Juez de los hechos y el Juez técnico. El primero es el jurado popular, el que va a dictar un veredicto de culpabilidad o no culpabilidad en base a todas las pruebas que se produzcan, pero no aplican ningún tipo de pena. A eso lo hacen los jueces técnicos. Otro dato a tener en cuenta es que los JxJ en Entre Ríos se llevan a cabo solamente en hechos de gravedad y que presumen una condena abstracta de 20 años o más. Ellos son: homicidios dolosos agravados, abuso sexual gravemente ultrajante, abuso sexual con acceso carnal, corrupción de menores, robo con arma de fuego y utilización de menores de edad, y todas las tentativas de estos.
DJ: El principal propósito de la participación de la ciudadanía en el sistema judicial es el acercamiento del pueblo a la justicia. ¿Funcionó?:
EG: Absolutamente. Nosotros sabemos que estamos mal vistos y que la justicia junto con la política son los dos sectores que menos credibilidad tiene. Entonces, este sistema provoca que la sociedad se acerque al poder judicial, vea la manera en la que se desarrolla un juicio, cómo se analizan las pruebas y cómo deben resolverlo. Ponerse de alguna manera en jueces técnicos, los hace entender la complejidad de un juicio penal.
DJ: Teniendo en cuenta que los JxJ sólo se implementan en hechos de gravedad y que la mayoría de ellos son mediatizados. ¿Cuánto influye el prejuzgamiento del delito en el jurado popular?
E G: Pongamos de ejemplo el caso de Julieta Riera (Arrojada de un balcón en abril del 2020 por su pareja) del que yo fui Juez técnico. En principio, recordemos que a los jurados populares los eligen pura y exclusivamente las partes en la audiencia de selección y que para ese momento, los interesados ya cuentan con un perfil de cada persona. Allí se les formulan una serie de preguntas y entre ellas, si conocen el hecho: si te dicen que si, como ocurrió en este caso, se les preguntó si ese conocimiento podría influir en su decisión y todos dijeron no. Por supuesto que están bajo juramento.
El jurado no es que se sienta y escucha sin saber detalles. En todo momento esta guiado por el juez técnico que da instrucciones iníciales y finales. Entre esos lineamientos se informa también que la cuestión a dirimir tiene que estar resulta si o si en base a las pruebas, documentos y testigos de la causa. Nunca pueden dirimir por cuestiones ajenas a lo que ocurre en el debate. Y si eso no sucede el veredicto puede ser nulo. Hasta ahora, de los 12 JxJ que hemos tenido nunca ocurrió.
D J: ¿Al ser personas sin formación legal, puede el ciudadano común ser imparcial, abstraerse de la necesidad de aplicar ‘mano dura’ y priorizar las garantías constitucionales?
E G: Absolutamente. La experiencia hasta ahora ha demostrado que cualquier ciudadano está preparado para implantar justicia penal, analizar pruebas, despojarse de lo que conoció hasta el momento y juzgar en base a lo visto. Las personas que son elegidas para formar parte de un jurado ponen siempre una cierta resistencia, pero luego salen satisfechos con la experiencia y con la sensación del deber cumplido.
El JxJ hace justamente eso, que los involucrados lleguen con una idea del proceso penal y se vayan con otra. Yo he conversado con muchos jurados y más de uno me ha manifestado eso de que pensaba que era más fácil pero luego no pudo dormir pensando en si se había equivocado en el fallo. Una vez en el estrado, frente a un acusado y con la obligación de condenar en base a pruebas, se entiende realmente la responsabilidad de un Juez.

D J: Cuánto dinero extra le sale al Poder Judicial la organización de un juicio por jurados?
E G: El sistema de JxJ prevé una logística diferente al convencional y por supuesto que tiene otro costo, el último proceso llevo unos 130 mil pesos. Sabemos que en principio se citan a 60 personas y de ellos quedan 16 (12 jurados y 4 suplentes). A esos 16 se les comienza a abonar desde el primer día de selección hasta el último cuando se dicta el veredicto. El monto para cada uno es de dos juristas ( cada jurista vale 2 mil pesos) o sea, 4 mil pesos por día. Además, se les paga a cada uno viáticos, almuerzo y colación.
D.J: Cómo toma el resto de la sociedad la decisión de un jurado popular?
E. G: Por lo que hemos visto hasta ahora la sociedad no juzga tanto la decisión de 12 personas como si lo hacen con un Juez. Sólo como ejemplo, recuerdo un caso de violación en manada en un camping de Miramar y que el jurado popular absolvió a los acusados. Nadie objetó o hizo marchas por ello. En Gualeguaychú, otro caso de un policía que mató a un muchacho y el jurado popular se estancó, no se pudo seguir y debimos empezar de nuevo. Pero si eso nos pasara a nosotros, no solo tendríamos una marcha en la calle al otro día, sino además, pedidos de jury.
Justicia elitista
A 2 años de la promulgación en Entre Ríos de la Ley 10.746 y uno del primer juicio que realizó la provincia bajo este sistema, el Juicio por Jurado aun sigue generando polémicas e interrogantes que tal vez esta entrevista no ha podido dilucidar. Y si bien la ley está contemplada en nuestra Constitución Nacional desde 1853 no se implementó antes tal vez porque se pensó que la población no estaba preparada para intervenir en este tipo de procedimientos y porque el poder judicial se rodeó de un elitismo que lo alejó de la sociedad e hizo imposible de alcanzar, salvo que exista algún beneficio. La implementación entonces del JxJ, pareciera que efectivamente permitió a la sociedad inmiscuirse en el sistema judicial y experimentar eso de aplicar justicia basándose únicamente en pruebas presentadas, dejando de lado el sentido común que tantas veces lleva a prejuzgar. El JxJ es sin dudas una forma de empezar a saldar las cuentas con el pueblo y democratizar el poder judicial, que en definitiva, es el único poder cuyos integrantes no son elegidos por el voto popular.