En 2004, el intendente de Chajarí era Juan Javier García y Galimberti era concejal por la UCR. En ese momento, el hospital no atravesaba un buen momento económico y García decidió que el municipio se iba a hacer cargo de la accidentología en la vía pública con ambulancias propias o tercerizando el servicio. De entrada, una empresa privada comenzó a prestar asistencia y el pago se hacía mediante una tasa denominada para Defensa Civil.
Diecisiete años más tarde, la municipalidad declaró desierta el llamado a licitación (una vez al año o cada seis meses renuevan el contrato) ya que las dos empresas de la ciudad en condiciones de presentarse no lo hicieron. Pero el 1° de junio Galimberti decide “sacar un decreto sacando la ordenanza vigente”. La decisión se tomó “de la noche a la mañana” y a la directora del hospital, María Fernanda Lalosa, “le avisó mediante un wathsap” que tenían que hacerse cargo de los accidentes desde el 1° de junio. Ni siquiera mediante una nota formal, recalcó el edil.
Salvat sostuvo que no hubo marcha atrás en la decisión. Desde el bloque pidieron una reunión a Galimberti pero fueron atendidos por la secretaría de Gobierno y el viceintendente. “La verdad es que no nos dieron ninguna respuesta”, admitió. Para Salvat no se entiende la decisión ya que el dinero no sale del municipio sino de una tasa que pagan los vecinos. “Creo que es más un capricho político lo que está haciendo con la accidentología en la calle”, señaló. “La verdad es que cero sensibilidad de parte del Ejecutivo con lo que está pasando en un momento tan difícil”, sostuvo.
Cuando se produce un accidente, llega la Policía, llama al hospital desde donde se envía una ambulancia. El concejal dijo que en el bloque, y en buena parte de la sociedad chajarisense, están muy molestos dado que no era el momento ni la forma de tomar esa decisión. “Ellos argumentan que la provincia tiene que hacerse cargo. No vamos a discutir eso pero no era el momento ni la forma. Lo hubieran podido hacer antes y no en medio de una pandemia con un hospital desbordado: a las ambulancias las usan para traslado. Hasta se corre riesgos de que un accidentado se contagie de Covid”, señaló.
“Galimberti le tira eso al hospital que no es poca cosa. Hoy el hospital no tiene equipamiento. No tiene las ambulancias ni los médicos necesarios porque lo que más se necesita es el recurso humano”, indicó. Salvat dijo que no hay un presupuesto de la provincia destinado a Chajarí para que se genere un sistema de emergencias como el 107 que funciona en Concordia.
Panorama complejo
Según el parte diario del COES local, hasta ayer había 26 internaciones y de los pacientes internados el 89,7% no están vacunados y el 10,3% se vacunó con una sola dosis. El 58% de los internados es menor de 60 años y el 42% mayor a 60 años. Además en el hospital también han aumentado las consultas diarias, de 30 pacientes diarios en el mes de mayo, se ha incrementado a 42 pacientes que consultan diariamente por patologías respiratorias y sintomatología asociada a Covid-19. Asimismo, se suspendieron las cirugías programadas por 7 días. Solo se realizarán urgencias y cirugías impostergables.
Tras la reunión del COES, Salvat indicó que quedaron preocupados por el avance de la enfermedad en la Ciudad de Amigos. La cepa que predomina es la de Manaos y por ellos hay muchos casos en pacientes jóvenes (incluso fallecimientos) y hasta niños, cuestión que el año pasado no sucedía. “Hasta ayer solo quedaban tres camas libres y la parte de terapia (tres camas) estaba completa”, remarcó. Los lugares libres son solo para pacientes moderados que requieran internación pero no asistencia respiratoria mecánica.
Salvat dijo que los médicos estaban preocupados por la situación. “No es para asustar; es para empezar a concientizar a la gente”, señaló. “Si hay 10 casos por día, la gente no va a poder ser internada porque no hay lugares”, indicó. Y las derivaciones son difíciles teniendo en cuenta que el nosocomio de referencia para el norte de Entre Ríos, el Masvernat, también atraviesa una situación compleja. Por ello, reclamaban que se intensifiquen los controles sobre el uso de barbijo y distanciamiento social en la vía pública y en los comercios.
