Ahí está Bolsonaro diciendo que le están ganando por goleada al virus mientras Brasil suben a 428 los infectados y suman cuatro las muertes. Se muestra abrazando a la gente y en un solo día tuvieron 291 infectados. Parece no entender, lo más grave está en el mensaje que deja.
La gente, sin dirección clara, actúa erráticamente. Algunos reaccionan histéricamente y buscan acopiar alimentos y hasta armas para el apocalipsis que predicen, mientras otros van a la playa a disfrutar de unas “vacaciones”.
Evidentemente la respuesta razonable está en el medio. Hay que tener reservas alimenticias, agua y equipo de emergencia por lo menos para dos semanas como siempre se recomienda para casos de desastres naturales, pero no vaciar los estantes y muchos menos la ridiculez de acaparar papel higiénico.
Pero aún más grave son los que andan como si estuviéramos de vacaciones, disfrutando de la vida e involuntariamente contagiando. ¿No se han educado sobre las formas de transmisión del virus? Días atrás, la canciller alemana Angela Merkel nos recordó que hasta 70% de la población puede llegar a infectarse.
Quiero que piensen que es inevitable que el panorama empeore en las próximas semanas. No se puede descartar que el incremento dramático en los contagios y las muertes lleve al cierre de ciudades enteras.
Vivimos en un país en donde la salud no es una prioridad y ahora no podemos transformar eso. Un Hospital, no se hace en pocos días. No aquí, no somos una nación del primer mundo somos subdesarrollados, no se preparan recursos humanos en pocos días y nuestra mayor vacuna es evitar contagiar y quedarme en casa para que esto no se propague.
El mundo nos va mostrar su desigualdad brutal e inmoral. Nacer en un país desarrollado implica una expectativa de vida de 79 años y en un país subdesarrollado de apenas 62 años. Una desigualdad que significa que el 1% en la cúspide de la riqueza global (con sus mansiones, jets, acciones, bonos, rentas) concentra 48% de la riqueza. Mientras que, en el otro extremo, el 50% de la población menos afortunada apenas acumula un 1%. La crisis no va a ser igual para todos. Los sistemas sanitarios no son equivalentes y aquí llevamos décadas de ignorar la salud pública.
Debemos tomar plena conciencia que la situación desde el punto epidemiológico es muy grave y que la única clave es que el nivel de contagio disminuya, para que las instituciones tengan capacidad de atender los pacientes graves.
Cuando se habla de amesetar la curva del crecimiento de contagio. Se quiere expresar la necesidad de disminuir el contagio para que el sistema de salud tenga la máxima capacidad posible de atender los efectos que esto genere.
Porque si no, no hay capacidad de atención. Porque si no, van empezar a faltar los recursos, a faltar las camas, los respiradores, los profesionales, las enfermeras… No hay posibilidad de hacer frente a un aluvión. Ese es el concepto básico que se establece para decir “achatemos la curva”.
Nadie sabe a ciencia cierta si esto va a ser suficiente. Lo que tenemos que prever es que no va a ser suficiente. El Estado tiene que prever que hay prepararse para lo peor. Tenemos que estar a la altura para preparar las estructuras para lo peor.
Debemos entender la velocidad con los que se han dado los acontecimientos, en 10 días el país se aisló, se cerraron las fronteras y se multiplicaron los casos en forma exponencial.
Algunos modelos epidemiológicos muestran la posibilidad de que la pandemia del Coronavirus pueda durar hasta Julio o Agosto.
La situación es equivalente a un estado de guerra. Todos los recursos del Estado deben ser orientados a un plan central que garantice la neutralización de este virus que representa una amenaza existencial. Prefiero pecar de sobredimensionar el problema y prepararnos para salvar la mayor cantidad de vidas que mirar impasible como nos supera la crisis.