Mediante una carta firmada por 42 congresistas estadounidenses. Los norteamericanos advierten a los parlamentarios británicos el «costo catastrófico» de permitir que la empresa tecnológica china Huawei construya las redes 5G en Reino Unidos.
El documento dice: «El gobierno y la industria privada en China trabajan juntos para expandir la influencia del Partido Comunista gobernante. Huawei no es una excepción a esta estrategia. Cualquier ahorro financiero a corto plazo derivado de la participación de Huawei en la red 5G del Reino Unido puede evaporarse debido a los costos a largo plazo, la vigilancia”.
Y añadieron: “La voluntad del Reino Unido de desbloquear y abrir la puerta al gobierno chino sin duda frustrará las actividades de intercambio de inteligencia entre nuestros países. Los instamos encarecidamente a que agoten todas las oportunidades de rechazar o enmendar la legislación”.
La carta llega como una reacción al anuncio del premier Boris Johnson del 28 de enero, cuando informó que permitirá al gigante chino Huawei una participación “limitada” en el desarrollo de la red 5G del Reino Unido.
La participación se limitará al 35% y serán excluidas del núcleo sensible, donde se procesan los datos, y tendrán prohibido estar en lugares críticos como sitios nucleares y bases militares.
Estados Unidos quería que el primer ministro Boris Johnson vetara totalmente a Huawei, argumentando además que Pekín podría usar la tecnología de la compañía para robar secretos occidentales. La empresa ha negado cualquier implicación en prácticas de espionaje.
Johnson y Trump hablaron por teléfono poco después de que se hizo pública la decisión británica.
«El primer ministro subrayó la importancia de que países con ideas afines trabajen juntos para diversificar el mercado y romper el dominio de un pequeño número de empresas», dijo el gobierno británico en un comunicado.
Huawei, el mayor fabricante mundial de equipos de telecomunicaciones, dice que Estados Unidos tiene interés en que se le bloquee el acceso a la red británica de 5G porque ninguna empresa estadounidense puede ofrecer la misma gama de tecnología a un precio competitivo.