Ayer, entre las 15 y las 16, un vecino que iba a caballo por ese lugar “vio un bulto extraño que le llamó la atención y dio aviso a la policía”. El cuerpo de Gisela López estaba cubierto y tirado en la tierra, en una zona de montes a 40 metros de la ruta de aceso y a 150 metros de su casa.
Lo extraño es que esa zona, tanto por la policía como de familiares, amigos y vecinos, fue buscada intensamente sin resultado positivo. “Si bien confiaban en la tarea que realizábamos nosotros, ellos mismos querían cerciorarse de que no esté ahí”, indicó.
El subjefe policial dijo que sabía que los perros utilizados en la búsqueda fueron entrenados para detectar cadáveres. Pero sostuvo que sólo los guías de los animales saben si las lluvias pudieron haberlos los desorientado y no pudieron encontrarlo antes.
Más allá de las razones por las cuales el cuerpo no fue hallado antes, la investigación ahora va a tomar un rumbo distinto. “Ya se trata de buscar a los autores y la forma en que falleció la chica”, sostuvo.
Tampoco descartó definitivamente la posibilidad de que haya un trasfondo emparentado con la trata de personas. “Nada se descarta lo que pasa es que no estaba bien fundamentado que haya existido. Lo que tenemos es una persona fallecida así que en eso nos basamos. Pero si en el transcurso de la investigación se deriva para el tema de trata, el fiscal Federal ya tiene conocimiento y seria cuestión de darle intervención, nada más”, mencionó.
Sobre la situación del detenido en la causa, Gustavo Centurión, de 36 años, dijo que “el fiscal o el juez de Garantías sabrán cual es la situación de él. Si conviene que continúe o no. Eso lo verán ellos”, acotó. El fiscal que interviene en la causa es Santiago Alfieri.